De la mesa al espejo, superalimentos que suman bienestar y luminosidad

Una alimentación rica en superalimentos se consolida como una aliada clave para el bienestar general y la salud de la piel. Desde el enfoque nutricio…

| Por La Tribuna-
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Una alimentación rica en superalimentos se consolida como una aliada clave para el bienestar general y la salud de la piel. Desde el enfoque nutricional, incorporar alimentos densos en nutrientes permite acompañar los procesos naturales del organismo y contribuir a una apariencia más vital, especialmente en contextos de alta exposición ambiental como el verano paraguayo.

Cada vez cobra más fuerza la idea de que el cuidado no empieza solo en el espejo, sino también en el plato. En ese sentido, la licenciada en nutrición Liz Domínguez explicó que muchos de los compuestos asociados a una piel saludable no son producidos por el cuerpo humano, sino que provienen directamente de los alimentos de origen vegetal. Entre ellos se encuentran los polifenoles, como las catequinas, y los carotenos, presentes en frutas, verduras y hojas verdes.

Estos compuestos, conocidos como fitonutrientes, cumplen un rol antioxidante clave. Ayudan a neutralizar el estrés oxidativo generado por factores cotidianos como el sol, la contaminación y el ritmo de vida acelerado. Domínguez aclaró que el organismo no los fabrica por sí mismo, pero sí es capaz de transformarlos, metabolizarlos y reutilizar algunos de sus derivados, aprovechando sus beneficios de manera eficiente.

Dentro de este grupo se destacan los carotenoides, como el betacaroteno, el licopeno y la luteína, pigmentos liposolubles responsables de los colores intensos de alimentos como la zanahoria, el zapallo, el tomate y las verduras de hoja verde. Un punto importante es que el cuerpo puede convertir ciertos carotenos según sus necesidades. Por ejemplo, el betacaroteno puede transformarse en vitamina A (retinol o retinal), un proceso que depende tanto del estado nutricional como de la genética de cada persona.

A esta lista se suma el kiwi, que en los últimos años ganó protagonismo como superalimento por su alto contenido de vitamina C, además de aportar fibra y otros antioxidantes. La vitamina C es fundamental para múltiples funciones del organismo y participa activamente en procesos de regeneración celular y protección frente al daño oxidativo.

Desde la nutrición, también se resalta el valor de alimentos como las frutas rojas, el té verde, las nueces, las semillas y el aguacate. Estos aportan grasas saludables, omega 3 y compuestos antiinflamatorios que colaboran con el equilibrio general del cuerpo. Según Domínguez, no se trata de consumir grandes cantidades, sino de integrarlos de forma regular y variada dentro de una alimentación equilibrada.

Otro aspecto que la nutricionista destacó es la relación entre alimentación y exposición solar consciente. Explicó que el sol, en tiempos y horarios adecuados, también cumple una función positiva en el organismo, como la estimulación de la vitamina D, siempre entendiendo que debe hacerse con criterio. Desde lo nutricional, este equilibrio impacta en la vitalidad general y en cómo el cuerpo expresa su bienestar.

Incorporar superalimentos no requiere cambios extremos. Pequeñas decisiones cotidianas, como sumar frutas y verduras de colores variados, elegir semillas, priorizar alimentos frescos y mantener una buena hidratación pueden marcar una diferencia sostenida en el tiempo. Desde la nutrición, el bienestar se construye día a día y la piel suele ser uno de los primeros reflejos de ese cuidado integral.

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