Invento paraguayo salva vidas y reactiva el control prenatal

En el mapa aparece primero un pequeño escudo blanco con la silueta de una embarazada. No es un ícono más: es el rastro de una vida que el sistema dec…

| Por La Tribuna-

En el mapa aparece primero un pequeño escudo blanco con la silueta de una embarazada. No es un ícono más: es el rastro de una vida que el sistema decide acompañar desde el primer control hasta el nacimiento. Si ese escudo cambia a amarillo, el equipo de salud sabe que la próxima consulta o la fecha probable de parto está cerca; si se enciende en rojo, es una alarma: hay que llamar, ir, buscarla, activar el traslado comunitario o la ambulancia. Detrás de esa señal hay un engranaje humano y tecnológico que Paraguay empezó a construir hace más de una década y que hoy vuelve a ponerse en marcha con el mismo objetivo: que ninguna mujer muera por causas evitables durante el embarazo o el parto.

La historia arranca en el 2011, cuando un proyecto paraguayo ganó —entre siete seleccionados sobre cerca de ocho mil postulaciones— un fondo japonés del Banco Mundial. Ese impulso permitió instalar en el 2013, mediante acuerdos con gobernaciones y municipalidades, el Sistema de Apoyo Comunitario de Cuidado a la Embarazada y al Recién Nacido, sostenido por una herramienta clave: un sistema de información georreferenciada (SIC). En cada consulta prenatal se cargaban, además de los datos clínicos habituales, coordenadas del domicilio, necesidad de transporte, posibilidad de albergue para el parto y la agenda de citas, ubicando a cada gestante en un mapa vivo del territorio.

La innovación no fue solo tecnológica, fue de red. Las Unidades de Salud de la Familia captaban temprano los embarazos y articulaban con los servicios de cabecera —a veces a 50 kilómetros— para asegurar laboratorios, evaluación odontológica y nutricional, tamizaje oncológico, ecografías y la siguiente consulta. Cuando el ícono cambiaba de color, el sistema activaba su músculo comunitario: transporte social, coordinación de ambulancias, aviso a líderes locales. En el 2013 ese modelo echó raíces en Caazapá, un departamento con menos del 20% de su superficie asfaltada y con altos índices de pobreza y mortalidad materna. Aun así, el resultado fue contundente: cero muertes maternas evitables durante un año, cifra que —señala el doctor Thadeo Teixeira— se mantuvo en el tiempo.

La expansión llegó en el 2016, cuando se presentaron los resultados y el esquema comenzó a replicarse: Misiones, Itapúa, Alto Paraná y otros hasta completar 10 departamentos. Cada incorporación fortalecía el tejido entre lo local y lo regional, y también elevaba capacidades: equipos entrenados en código rojo obstétrico, protocolos claros y un tablero geográfico que transformó datos en decisiones rápidas. El éxito no vino envasado del exterior. El desarrollo tecnológico fue hecho en Paraguay, por talento paraguayo, y eso generó un círculo virtuoso: apropiación, mejora continua y cooperación con socios que aportaron no solo financiamiento, sino valor en forma de conocimiento, instrumentales, insumos y formación.

La pandemia obligó a priorizar otras urgencias y parte de esa maquinaria se ralentizó. Pero hoy, con mejores caminos, conectividad y aprendizaje institucional acumulado, el Ministerio de Salud vuelve a encender los motores. El plan —impulsado por la actual ministra, que en aquel primer ciclo acompañó el proceso como viceministra— reinicia en tres departamentos priorizados, con dos distritos por cada uno (seis distritos en total) como punto de partida, y la meta declarada de escalar al territorio nacional. No se trata solo de reinstalar software; es reactivar una cultura de cuidado: la llamada a tiempo, la camioneta que llega al camino de tierra, el hospital que espera con nombre y apellido.

Cada punto en el mapa es una historia. Una mujer que no faltó a su control porque recibió el recordatorio; una partera que avisó a tiempo; una ambulancia que salió antes de que el rojo se volviera tragedia. La tecnología aquí no reemplaza: conecta. Une a la gestante con su equipo, a la USF con el hospital, al dato con la acción. Y cuando esa cadena funciona, el resultado tiene un nombre poderoso: vidas salvadas.

Volver a empezar no es volver atrás, es recuperar lo que funciona y empujarlo más lejos. Paraguay ya demostró que puede convertir un mapa en una red de afectos y responsabilidades. Si la silueta en el escudo permanece en blanco, es porque alguien llamó, alguien condujo, alguien esperó en la guardia y alguien programó una alerta a tiempo. Ese es el país que este programa propone: uno donde la tecnología se pone al servicio de las madres y donde cero muertes evitables deja de ser un hito y se vuelve costumbre.

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