En su primera reunión del año, el Consejo Nacional del Libro y la Lectura resolvió cambiar la estrategia, planteando una pausa en la creación de nuevas bibliotecas y concentrar los esfuerzos en la capacitación a nuevos mediadores que promuevan la lectura.
No alcanza con tener libros si no hay quien los abra. En la primera reunión del año del Consejo Nacional del Libro y la Lectura (Conalib), realizada el martes 10 de febrero en la Biblioteca Nacional, Octavia Ocampo de Vera, jefa de Gestión de Bibliotecas Públicas planteó frenar la creación de nuevas bibliotecas para enfocarse en crear a nuevos mediadores de lectores. La idea es dedicar el 2026 a formar mediadores en todo el territorio nacional, personas capacitadas para tender puentes entre los estantes y la comunidad.
“Hay que buscar y formar lectores. Necesitamos llevar capacitadores a las comunidades, que enseñen cómo hacer actividades de lectura, cómo leer en voz alta, cómo organizar una feria en la plaza para contar cuentos”, explicó Vera.
Detrás de la propuesta, el equipo de la Biblioteca Nacional, encabezado por su director, Marco Augusto Ferreira, ha llegado a departamentos enteros para organizar bibliotecas y capacitar encargadas.
La Conalib cerró el 2025 con diecisiete bibliotecas fortalecidas y cuatro nuevas que fueron creadas, en febrero de este año otras cuatro recibirán equipamiento.
En Central, fueron fortalecidas las bibliotecas de Capiatá, Limpio, Itá, Villeta y San Antonio. En Caazapá, la Biblioteca Elvio Romero de Fulgencio Yegros y las de Higinio Morínigo, 3 de Mayo e Itakyry recibieron libros y mobiliario mediante gestiones parlamentarias. En Itapúa, las bibliotecas de Tomás Romero Pereira, Natalio y San Pedro del Paraná ya están en funcionamiento. En Ñeembucú, el Centro Cultural de Pilar y la biblioteca de Villa Oliva también fueron equipados. Y en los próximos días, Bella Vista Norte, en Amambay, será la siguiente.
La mediación lectora no es un concepto nuevo, pero sí una deuda pendiente. Ocampo propone estrategias como lectura en voz alta para grupos, ferias comunitarias en plazas, talleres que motiven a la gente a elegir un libro por decisión propia, no por obligación. El objetivo es que cada biblioteca tenga al menos un mediador capacitado, que no solo cuide los libros, sino que invite a leerlos.
Desde el Mitic, ofrecieron colaborar con un plan de comunicación conjunto con la Secretaría Nacional de Cultura. La idea es dar visibilidad a estas acciones y replicarlas en otros puntos del país.
En la sesión se acordó redactar una nota dirigida al Ministerio de Economía y Finanzas para solicitar la restitución completa del presupuesto originalmente acordado para los proyectos del sector. Sin ese dinero, advierten, será difícil sostener el ritmo de fortalecimiento y expandir la formación de mediadores.
El Conalib está integrado por dieciocho instituciones, desde la Secretaría de Cultura, que lo preside, el MEC, Cancillería, Dinapi, Senadis, la Academia de la Lengua Guaraní, cámaras de editores, asociaciones de escritores y organizaciones civiles.



