ENCARNACIÓN. La capital del departamento de Itapúa atraviesa uno de sus momentos de mayor proyección turística, con miles de visitantes disfrutando de sus playas y del brillo de los carnavales encarnacenos. Sin embargo, detrás de esa postal de ciudad vibrante, la denominada “Perla del Paraguay” enfrenta un problema estructural que aflora literalmente en sus calles.
Encarnación tiene bien ganada su reputación como capital del turismo paraguayo. Durante todo el año, y no solo en temporada veraniega, recibe a turistas nacionales y extranjeros, además de funcionar como punto estratégico de conexión con otros países de la región.
La ciudad también se consolidó como sede del turismo de convenciones y del turismo deportivo, con eventos de alto impacto como el Campeonato Mundial de Rally (WRC), competencias Ironman, los Juegos Panamericanos Junior y campeonatos internacionales de velerismo, entre otros.
Este posicionamiento es el resultado de una combinación de políticas públicas, inversiones privadas sostenidas y condiciones naturales favorables. El lago artificial formado por el embalse del río Paraná, producto de la represa de Yacyretá, amplió las posibilidades para el deporte acuático y el esparcimiento. A ello se suma su ubicación geográfica estratégica, que la convierte en destino turístico, ruta de paso y foco de inversiones, especialmente inmobiliarias.
No obstante, la imagen de ciudad moderna y cosmopolita contrasta con una realidad preocupante: un sistema de alcantarillado obsoleto, con más de cuatro décadas de antigüedad, que presenta pérdidas constantes y provoca afloramientos de agua en numerosos puntos.
Una de las primeras escenas que encuentra el visitante al ingresar por el Puente Internacional San Roque González es un extenso charco que atraviesa la principal avenida de acceso. Situaciones similares se repiten en el casco céntrico y barrios, con el agravante de que en algunos sectores se trata de aguas negras que corren sobre el asfalto.
En el centro del problema se encuentra la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap SA), cuya red de distribución de agua potable y alcantarillado, deteriorada por el paso del tiempo, socava la infraestructura vial desde el subsuelo.
Solución de fondo
El afloramiento de aguas residuales y de la red de agua potable es consecuencia directa de un sistema de distribución que ya no responde a la demanda actual y que requiere un recambio integral de cañerías.
Responsables locales de la Essap reconocen las falencias y aseguran que, con los recursos disponibles, intentan dar respuestas puntuales. Sin embargo, la magnitud del problema supera ampliamente la capacidad operativa actual.
A mediados del año pasado, el ente inició la sustitución de caños en el marco del plan municipal de repavimentación del casco céntrico. No obstante, el ritmo de los trabajos no acompaña la urgencia de la situación.
En septiembre, la Municipalidad solicitó a la Essap la provisión de 50 tapas de registro de PVC rígido para continuar con el recapado de calles, pero hasta la fecha no obtuvo respuesta, denunció el director de Infraestructura Pública y Servicios, Ing. René Miglio.
El administrador local de la Essap, Jorge Monges, indicó que la decisión depende de instancias superiores. Desde la Gerencia Técnica del ente, el Ing. Carlos Ramírez informó que el pedido fue derivado a la Gerencia de Alcantarillado. Sin embargo, al cierre de esta edición, el responsable de dicha dependencia, Ing. Tadeo Valdez, no respondió a las consultas.
Para el intendente Luis Yd, el problema radica en la falta de inversión y en la ausencia de voluntad política para renovar la red de agua potable. Tanto desde la comuna como desde sectores económicos de la ciudad advierten que la situación representa una falta de consideración hacia el esfuerzo colectivo por consolidar a Encarnación como modelo de desarrollo y destino turístico de referencia.



