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Rancho familiar abre sus puertas para los amantes de los girasoles

Andrés Rojas decidió abrir las puertas de su propiedad para compartir una plantación de más de 7.000 girasoles, nacida como un proyecto productivo y …

| Por La Tribuna

Andrés Rojas decidió abrir las puertas de su propiedad para compartir una plantación de más de 7.000 girasoles, nacida como un proyecto productivo y transformada, casi por sorpresa, en una experiencia abierta para visitantes.

Ubicado en Paraguarí, a pocos minutos del centro urbano y sobre la ruta, el Rancho La Linda recibe visitantes que llegan para recorrer una plantación de girasoles, cortar su propia flor y llevarse imágenes de un paisaje poco habitual en la zona.

La iniciativa pertenece a Andrés Rojas, estudiante universitario, quien encara su primer cultivo tras incursionar previamente como revendedor de flores. Según relató, la idea de plantar girasoles surgió en septiembre de 2025, cuando una menor oferta en el mercado elevó la demanda y los precios. Ese escenario lo llevó a preguntarse por qué no producir él mismo.

Con apoyo familiar y asesoramiento técnico, limpió un terreno de 500 metros cuadrados, realizó estudios de suelo y avanzó con la preparación del campo. El proceso incluyó vivero, trasplante y un seguimiento constante junto a ingenieros agrónomos.

Del proyecto productivo a la experiencia abierta

La siembra se inició el 6 de diciembre y, diez días después, se realizó el trasplante de las plantas al campo. En total, se cultivaron cerca de 8.000 girasoles, con una pérdida mínima, inferior al promedio habitual del rubro. Hoy, el rancho cuenta con más de 7.000 plantas en floración.

El plan original era destinar la producción a florerías, especialmente pensando en fechas como el Día de los Enamorados. Sin embargo, los factores climáticos adelantaron la floración. Ante ese escenario, surgió la posibilidad de abrir la propiedad al público.

“Decidimos abrir las puertas de nuestra casa para que la gente pueda venir, disfrutar y maravillarse con la plantación”, explicó Rojas. La entrada es gratuita y quienes lo deseen pueden cortar su propio girasol, con un costo simbólico por flor.

Un entorno rural que suma atractivos

El predio también alberga animales de campo, entre ellos, tres burritos que se convirtieron en parte del atractivo para quienes buscan fotografías. Uno de ellos, nacido en noviembre, lleva el nombre de Caramelo.

La propuesta, pensada inicialmente para una fecha puntual, terminó extendiéndose ante la respuesta del público. En los primeros días ya se registró una concurrencia constante de visitantes, con familias y grupos que llegan atraídos por la cercanía y la posibilidad de vivir una experiencia distinta sin realizar largos viajes.

Rojas no descarta que esta apertura marque el inicio de nuevas propuestas a futuro, con otros cultivos y actividades, siempre manteniendo el carácter familiar del espacio. Por ahora, el rancho seguirá recibiendo visitantes mientras la floración lo permita, durante un período estimado de entre 12 y 15 días.

La experiencia del Rancho La Linda se convierte en un punto de encuentro entre producción, naturaleza y comunidad.

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