Este viernes, la Unidad Penitenciaria Industrial Esperanza (UPIE) fue escenario de un paso significativo hacia la reforma penitenciaria. En una ceremonia cargada de emotividad, un grupo de más de 25 personas privadas de libertad (PPL) recibió sus certificados oficiales tras culminar con éxito cursos especializados en el área de electricidad.
Formación técnica de alto impacto
La iniciativa es el resultado de una alianza estratégica entre el Ministerio de Justicia y el Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP). El programa académico no fue menor: los internos completaron más de 240 horas de capacitación, divididas en dos especialidades clave:
- Ayudante de electricista.
- Instalador electricista domiciliario.
Bajo la tutela del instructor Julio Franco, los alumnos adquirieron destrezas técnicas que buscan derribar las barreras del prejuicio laboral una vez que recuperen su libertad.
El camino a la reinserción
Durante el acto, las autoridades presentes coincidieron en que la educación es la herramienta más potente para combatir la reincidencia. El Coronel (R) Rubén Peña, director general de Establecimientos Penitenciarios, junto a Teófilo Báez, director de la penitenciaría, destacaron que estos espacios transforman el tiempo de reclusión en tiempo de inversión personal.
Presencias destacadas
La entrega de títulos contó con el respaldo de figuras clave en el proceso de reforma, entre ellos:
- Guido González , encargado de despacho de la Dirección de Bienestar y Reinserción Social.
- María Bareiro , coordinadora de reinserción de la UPIE, quien realizó la entrega de los diplomas.
Para los egresados, este certificado representa mucho más que un conocimiento técnico; es el símbolo de una segunda oportunidad y el primer paso firme hacia una vida digna fuera de los muros del penal.


