Nuestro país mejoró en cuanto a su posición en los rankings internacionales de velocidad en internet, además de contar con el 5G y conectividad satelital. Sin embargo, desde el Estado reconocen que el acceso desigual sigue marcando el mapa digital.
En los últimos años, el país avanzó en velocidad, cobertura y adopción tecnológica, pero todavía convive con una realidad desigual debido a que mientras en las ciudades la conectividad mejora, en otras zonas rurales y alejadas sigue siendo un recurso limitado y un desafío.
El Índice Global de Speedtest es un ranking mensual que compara y analiza las velocidades de conexión a internet en todo el mundo y ubicó a Paraguay en el puesto 61 a diciembre de 2025, incluso por encima de países europeos como Alemania. El resultado marca una mejora sostenida en la calidad del servicio, impulsada por inversiones privadas y mayor competencia.
Sin embargo, el mapa cambia cuando se observa cómo se conecta la mayoría de la población. El internet móvil es hoy la principal puerta de entrada a la red, con más de 5,5 millones de usuarios y una fuerte presencia de la tecnología 4G. Este crecimiento permitió ampliar el acceso, pero también expuso las limitaciones, como señal inestable, menor velocidad en zonas alejadas y dependencia casi total del celular como única herramienta digital.
El estado busca cerrar brecha de alcance territorial
Las mejoras en velocidad, latencia y precios no alcanzan para cerrar la brecha territorial. Allí aparece el rol del Estado, sobre todo en los lugares donde el mercado no llega o no considera rentable invertir.
Uno de los movimientos más relevantes fue la habilitación del servicio de internet satelital de órbita baja, autorizado en 2023. La llegada de esta tecnología abrió una alternativa concreta para comunidades aisladas, zonas fronterizas y regiones históricamente postergadas. A diferencia de las redes tradicionales, el satélite permite conexión de alta velocidad sin necesidad de infraestructura terrestre, lo que cambia las reglas del juego en un país con grandes extensiones rurales.
En paralelo, se avanza en la recuperación y modernización de la Red Nacional de Fibra Óptica, una infraestructura clave para el funcionamiento del Estado digital. Mientras la red metropolitana de Asunción opera de forma estable interconectando instituciones públicas, la red troncal atraviesa un proceso de puesta a punto para garantizar capacidad y sostenibilidad a largo plazo, con impacto directo en servicios públicos y trámites digitales.
El acceso gratuito a internet —con más de 400 puntos wifi— está operativo en plazas, hospitales, escuelas y espacios comunitarios, incluidos territorios rurales, comunidades indígenas y zonas del Chaco. Para muchos ciudadanos, estos puntos representan el único acceso regular a la red, ya sea para estudiar, informarse o realizar gestiones básicas.
La conectividad también empieza a mostrar resultados concretos en áreas sensibles, como la salud, con más de 1.100 establecimientos que utilizan sistemas digitales para registrar y procesar consultas, lo que permite mejorar la atención y el seguimiento de pacientes.
En educación, la conectividad de última milla y las soluciones satelitales integran a escuelas que hasta hace poco estaban completamente fuera de conexión, facilitando el acceso a plataformas educativas y programas sociales que funcionan de manera digital.
Al término del 2025 llegó el 5G, que ofrece mayor velocidad y menor latencia, y que promete transformar sectores como la industria, la logística y los servicios. El despliegue todavía es incipiente, pero promete la evolución del internet móvil.



