La intervención comenzó en el subembalse del arroyo Poti’y, en Encarnación, ante la proliferación de camalotes y residuos. Desde la entidad advierten que la tarea es paliativa y especialistas señalan la necesidad de una solución integral.
ENCARNACIÓN. Tras reiterados cuestionamientos de los vecinos y sectores ambientales por el deterioro del subembalse del arroyo Poti’y, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) inició trabajos de remoción de biomasa y limpieza de residuos sólidos en la cuenca, en inmediaciones del puente Curupayty.
Desde tempranas horas, una excavadora de gran porte opera en el lecho del arroyo retirando grandes volúmenes de algas y camalotes acumulados, que luego son trasladados en pequeñas balsas con motor hasta las márgenes del subembalse. El material extraído es depositado provisoriamente en la ribera y posteriormente derivado al vertedero municipal para su disposición final.
Las tareas se realizarán de manera continua, según informó el responsable de prensa de la EBY, Marcos Leguizamón. La intervención busca responder a los reclamos de la ciudadanía ante la proliferación de plantas acuáticas y la presencia de residuos, incluidos vertidos cloacales, que afectan la calidad del agua y el entorno.
A través de un comunicado difundido en redes sociales, la binacional señaló que por instrucciones del director paraguayo de la entidad, Luis Benítez, se dispuso la intervención inmediata del área con maquinaria especializada. El texto reconoce la preocupación ciudadana por la acumulación de malezas y residuos sólidos urbanos en el subembalse del Poti’y y señala que las acciones forman parte de un plan de mantenimiento ambiental.
La EBY sostiene que la limpieza se enmarca en una estrategia de intervención sostenida, orientada a mejorar las condiciones del cuerpo de agua y atender las inquietudes de la comunidad. No obstante, incluso desde el propio ente se admite que la remoción de biomasa constituye solo un paliativo frente a un problema estructural.
Un problema de fondo
Especialistas coinciden en que la situación del subembalse del Poti’y, junto con otros arroyos como el Kuri’y y el Santa María, responde a una problemática más compleja. Estos cursos conforman una masa de aguas quietas que desemboca en el río Paraná, con escasa capacidad de autodepuración.
El director de Ambiente de la Municipalidad de Encarnación, ingeniero Victoriano Vázquez, advirtió que el subembalse ya no puede considerarse un curso de agua de alta calidad debido a su bajo escurrimiento. Señaló además que el diseño original no respetó parámetros técnicos básicos, como una profundidad mínima que permita mayor circulación del agua.
A ello se suma el impacto del crecimiento urbano desordenado, especialmente en la margen derecha del arroyo, correspondiente al distrito de Cambyretá, donde en los últimos años se instalaron asentamientos muy próximos al cauce. Según el técnico, la descarga de efluentes industriales, cloacales y residuos sólidos agrava el deterioro ambiental y exige medidas integrales más allá de la limpieza superficial.



