Caminatas, ejercicios suaves, baile y charlas prácticas forman parte de las actividades que, una vez al mes, reúnen a personas mayores de Ypacaraí y ciudades vecinas. La propuesta apunta a combatir el aislamiento y promover un envejecimiento activo.
Una caminata corta, algunos ejercicios guiados, música para bailar sin apuro y una charla sencilla sobre diabetes o presión arterial, así se vive una de las jornadas mensuales y ocasionales destinadas a personas mayores que se realizan en Ypacaraí. Un espacio donde se realiza actividad física, brinda información básica de salud y, sobre todo, encuentro.
Las actividades reúnen, en promedio, a unas 30 personas que participan de manera regular, aunque la nómina total alcanza a cerca de 50 adultos mayores. La mayoría proviene de Ypacaraí, pero también se suman vecinos de Itauguá, Pirayú y San Bernardino.
Las jornadas se desarrollan tanto en Ypacaraí como en el Centro Residencial Especializado de Atención y Apoyo al Adulto Mayor (Cream) de San Bernardino, donde los participantes son trasladados en grupo. Allí realizan fisioterapia, juegos recreativos, caminatas, ejercicios adaptados y espacios de socialización.
“La idea es sacarlos un poco de la rutina. Hay adultos mayores que casi no salen de su casa y estas actividades les dan un motivo para moverse, compartir y sentirse acompañados, aunque sea una vez al mes”, explicó Marcelo Martínez, director del Centro de Salud de Ypacaraí en entrevista con La Tribuna.
El bienestar entendido no solo como control de la presión o el azúcar en sangre, sino como la posibilidad de romper la monotonía y sentirse parte de algo. Para un sector que muchas veces vive en soledad o con limitaciones físicas, esa diferencia pesa.
“No es una actividad aislada. Estas jornadas se hacen de manera regular y se complementan con atención psicológica, visitas domiciliarias y entrega de medicamentos, especialmente para quienes ya tienen limitaciones físicas”, señaló Martínez. Hay casos de adultos mayores con impedimentos físicos, cansancio extremo o dificultades de movilidad, a quienes el equipo acompaña directamente en sus casas.
En las jornadas grupales no se dictan talleres formales ni clases extensas, el enfoque es práctico y cercano, con charlas breves sobre enfermedades frecuentes en la tercera edad, recomendaciones generales y espacios para preguntas. Se apunta a actualizar información y reforzar cuidados básicos, sin sobrecargar a los participantes.
La inscripción se realiza de manera sencilla, principalmente a través de un grupo de WhatsApp donde se avisa de cada actividad. Según la disponibilidad, se completan los cupos del transporte, que suele llevar entre 35 y 40 personas por jornada. La prioridad la tienen los adultos mayores de Ypacaraí, aunque no se cierran las puertas a quienes viven en localidades cercanas.
El valor de estas jornadas no está solo en lo que se hace, sino en lo que generan. Un espacio donde el cuerpo se mueve a su ritmo, la mente se mantiene activa y la charla compartida reemplaza, aunque sea por unas horas, el encierro cotidiano.


