Inicia el decimoquinto curso de la Unidad Motorizada Lince, con oficiales y suboficiales paraguayos, entre ellos dos becarios peruanos. La formación se extiende hasta abril y apunta a ampliar la capacidad de respuesta ante el delito urbano.
Con 200 aspirantes inician esta semana una nueva etapa en la formación policial en la base central de la Dirección de Operaciones Tácticas Motorizadas Lince, una de las fuerzas más visibles en el patrullaje urbano y en los operativos de prevención del delito.
El grupo está integrado por 11 oficiales y 176 suboficiales de la Policía Nacional, a los que se suman dos becarios de la Policía del Perú. Durante los próximos meses, atravesarán un entrenamiento intensivo que combina preparación física, instrucción táctica y trabajo operativo en condiciones de mayor exigencia.
La convocatoria vuelve a poner en foco el crecimiento sostenido de esta unidad, creada para responder con rapidez a hechos delictivos en zonas urbanas. En la práctica, los linces se convirtieron en una presencia habitual en calles, avenidas y barrios de mayor circulación, especialmente en horarios críticos.
Desde la conducción de la Unidad señalan que la formación de nuevos agentes busca ampliar la cobertura territorial y fortalecer la prevención. El director de Operaciones Motorizadas Lince, comisario Gustavo Ruiz Díaz, sostuvo que sumar efectivos “impacta directamente en la estrategia de seguridad ciudadana”, al permitir mayor despliegue y respuesta inmediata ante situaciones de riesgo.
La reputación construida por la Unidad es uno de los factores que explica el interés por estos cursos. Con el paso de los años, los linces ganaron visibilidad por su intervención rápida en asaltos, persecuciones y controles preventivos, además de operativos conjuntos con otras dependencias policiales.
El curso se extenderá hasta el 17 de abril y recién, a partir de esa fecha, quienes superen todas las etapas del entrenamiento se incorporarán formalmente a la Unidad Motorizada. El proceso exige estar en buenas condiciones físicas y tener disciplina, parte de los aspirantes suele quedar fuera por el incumplimiento de estos factores.
Este es el tercer curso que cuenta con aspirantes peruanos, y el decimoquinto que es dirigido íntegramente por instructores paraguayos, algo que destaca la madurez operativa y capacidad de formación local.
El subcomandante de la Policía Nacional, comisario César Silguero, subrayó que el modelo Lince fue adoptado en Paraguay a partir de la experiencia de Panamá y que, con el tiempo, se convirtió en un esquema replicable y atractivo para otros países de la región. “Es un símbolo de cooperación, confianza mutua y compromiso compartido con la seguridad”, expresó durante el inicio del curso.
La demanda ciudadana por mayor seguridad se mantiene, especialmente en áreas urbanas, donde los delitos de oportunidad y la violencia cotidiana generan preocupación.
La expectativa en este nuevo grupo es que el entrenamiento se traduzca en presencia efectiva y prevención, con respuestas más rápidas a hechos delictivos en zonas urbanas.
El acto de inicio se realizó en el Patio de Honor “Suboficial Ayudante Martín Mendoza”, del Cuartel Central del Grupo Lince, en Luque, con la presencia del viceministro de Seguridad Interna, Óscar Pereira; el comandante de la Policía Nacional, Carlos Benítez; el subcomandante, César Silguero, entre otras autoridades policiales, familiares e invitados especiales.



