Lejos de ser garantes de la seguridad vial, las lomadas se han convertido en el nuevo flagelo de las rutas paraguayas. En las últimas semanas, se han multiplicado las denuncias ciudadanas sobre la aparición de reductores de velocidad que, por falta de señalización adecuada, actúan como obstáculos invisibles para quienes circulan por las arterias de mayor tráfico del país.
El peligro de la “Lomada Ninja” en Capiatá
Uno de los puntos más críticos señalados por los denunciantes se encuentra a pocos kilómetros del acceso a la ciudad de Capiatá, específicamente a la altura de la planta de Pechugon. En este tramo de alta circulación, se ha erigido un lomo de burro que carece absolutamente de señalización horizontal (pintura reflectiva) y vertical.
Los conductores describen este obstáculo como una “trampa mortal”. Al mimetizarse con el color oscuro del pavimento y carecer de iluminación pública, la estructura es prácticamente invisible, especialmente en horario nocturno.
“Es una masa negra camuflada. Cuando uno la ve, ya es tarde. O frenás de golpe arriesgándote a que te choquen de atrás, o volás por los aires destruyendo el vehículo”, relata uno de los afectados frecuentes de la zona.
Ingeniería vial cuestionada
La crítica apunta directamente a la gestión del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y a los municipios locales. Expertos en vialidad y ciudadanía coinciden en que la instalación de estos reductores en rutas internacionales, diseñadas para el tránsito fluido, responde a una solución arcaica frente a problemas que deberían resolverse con educación vial, radares y pasarelas peatonales.
La situación se agrava en las rutas privatizadas o tercerizadas, donde a pesar del cobro de peaje, la infraestructura sigue presentando estas deficiencias. "La ingeniería vial no se está midiendo en kilómetros de asfalto seguro, sino en la cantidad de montañas de brea que se colocan sin criterio técnico", lamentan desde el sector de transporte.
Impacto económico y turístico
Más allá del riesgo de vida, estas “intervenciones” generan un perjuicio económico directo:
- Daños mecánicos: Destrucción de suspensiones, carteles y amortiguadores.
- Logística frenada: El transporte de carga, motor de la economía nacional, sufre retrasos y desgastes que encarecen el flete.
- Mala imagen país: Turistas que ingresan en vehículos alquilados se encuentran con una "carrera de obstáculos" en lugar de una red vial fluida.
El marco legal: ¿Un delito impune?
Es importante recordar que el Ministerio Público ha advertido en ocasiones anteriores que la colocación irregular de lomadas puede configurarse como, “intervenciones peligrosas en el tránsito terrestre”, delito tipificado en el Artículo 216 del Código Penal.
Aunque en enero de este 2026 la Municipalidad de Asunción inició el retiro de algunas de estas estructuras reconociendo su ineficacia, el interior del país sigue sumando obstáculos. Mientras la ley permite reductores frente a escuelas u hospitales, la proliferación indiscriminada en rutas rápidas sigue siendo una materia pendiente que pone en jaque la seguridad de miles de paraguayos cada día.





