El espacio reúne a 27 productores, en su mayoría pequeños agricultores, que trabajan de forma asociativa en la producción de plantas frutales, flores, especies ornamentales, hortalizas, abonos orgánicos y artesanías. La diversificación se utiliza como estrategia para reducir riesgos, ampliar oportunidades comerciales y sostener la actividad a lo largo del tiempo.
El Proyecto de Inserción a los Mercados Agrarios (PIMA) acompaña a que el emprendimiento mejore en infraestructura y logística. Con ese respaldo, los productores pudieron optimizar el traslado de mercaderías, participar con mayor frecuencia en ferias y mejorar la presentación de sus productos, lo que se tradujo en menores costos y mayor competitividad.
La logística es uno de los desafíos de la agricultura familiar. “Llegar al mercado en buenas condiciones marca la diferencia”, coinciden los integrantes de la asociación, que valoran especialmente la posibilidad de vender de manera directa y fortalecer el vínculo con los compradores.
La oferta del espacio es amplia y apunta tanto al consumidor final como a revendedores, viveristas y paisajistas. Incluye cítricos, frutas exóticas, plantas nativas, especies ornamentales y productos elaborados, combinando saberes tradicionales con nuevas demandas del mercado.
El predio, de casi dos hectáreas, fue pensado también como un lugar de encuentro y descanso. Senderos verdes, sectores arbolados y áreas de permanencia forman parte de una propuesta que busca generar bienestar y una experiencia distinta para quienes lo visitan.
En ese marco, los productores impulsan prácticas de producción sustentable y acciones de concienciación ambiental, como la promoción de la reforestación con especies nativas y el uso de insumos orgánicos. La idea es reforzar la relación entre producción y ambiente.
El espacio permanece abierto de lunes a lunes, lo que favorece un flujo constante de visitantes y compradores, y contribuye a mover la economía local. Para los productores, la experiencia demuestra que la organización, el acompañamiento técnico y el acceso a herramientas adecuadas pueden marcar un punto de inflexión para la agricultura familiar.



