Después de seis meses, un grupo de 16 jóvenes de entre 14 y 16 años juró como brigadistas juveniles. Aprendieron primeros auxilios, evacuación, uso de extintores y protocolos de emergencia, en una preparación previa para tener las bases sólidas que les permitan convertirse en bomberos voluntarios cuando sean mayores.
En la tarde del sábado último, un grupo de jóvenes vivió un momento que muchos recordarán toda la vida: su juramento como brigadistas juveniles. Después de seis meses de un intenso curso en el que se capacitaron en todos los conocimientos que exige la labor de un bombero, en una ceremonia especial juraron su compromiso con salvar vidas y rescatar del peligro a todas las personas que lo necesiten.
Aunque todavía son menores y no pueden intervenir directamente en servicios de emergencia, este acto marcó el cierre de un proceso de capacitación para su futuro ingreso a la academia de bomberos voluntarios, una vez que sean mayores de edad.
Entre los jóvenes estaban Felipe García (16), Darío Colmán (15), Sebastián Brítez (15), Jonathan Martínez (16), Matías Escobar (14) y Thiago Ojeda (15), quienes cumplieron rigurosamente con cada módulo del curso. La academia de prebrigadistas estuvo abierta durante los últimos seis meses a adolescentes de entre 14 y 17 años, e incluyó prácticas de primeros auxilios, uso de extintores, técnicas de evacuación, escalamiento y manejo de fuego, además de instrucción en códigos de emergencia y procedimientos de radioperaciones.
“Todo lo que aprendimos acá es demasiado útil en la vida cotidiana. Si alguien se accidenta, ya somos capaces de ayudar a esa persona”, comentaron los jóvenes a La Tribuna, mientras recibían las felicitaciones de sus instructores y familiares.
Estricta disciplina y respeto al superior
El sistema de enseñanza es paramilitar, basado en la disciplina y el respeto a los superiores dentro del cuartel.
A lo largo del curso, los brigadistas juveniles debieron enfrentar también desafíos sociales. Nos contaron que algunos de sus compañeros del colegio se burlaban de ellos por el estilo formal de su entrenamiento. Sin embargo, ellos responden a estos comentarios con firmeza: “Que lo intenten primero, para después callarse. Parecemos raros, pero vengan a hacer los ejercicios y actividades que hacemos y van a ver que lleva esfuerzo”, dijo con simpatía Felipe García.
Divertido bautismo con “manguerazos”
El viernes anterior a la ceremonia, los jóvenes rindieron la prueba final, demostrando todo lo aprendido durante seis meses. El juramento, celebrado el sábado alrededor de las 17:00, se realizó frente a familiares, instructores y miembros de la comunidad, y culminó con un emotivo bautismo en el que los bomberos voluntarios los bañaron con agua de las mangueras, en un momento que combinó risas y camaradería.
Para muchos padres, la jornada fue motivo de orgullo, al observar a sus hijos esforzarse y cumplir con dedicación en la brigada juvenil, adquiriendo valores que les durarán toda la vida.
El sábado último quedó marcado en la memoria de estos jóvenes, no solo como un acto simbólico, sino como una importante base para quienes sueñan con ser bomberos voluntarios. Cada aplauso y cada manguerazo de agua les dejó claro que con pasión y constancia, sus sueños comienzan a materializarse.



