En la intersección de la ruta Mariscal Estigarribia casi San Carlos, en la zona de Fernando de la Mora, escandalosos baches complican el diario transitar de los conductores que, en su intento de no golpear sus vehículos, no circulan cuando el semáforo da verde, ralentizando el tránsito aún más en la zona.
Viajar todos los días rumbo al trabajo ya es, de por sí, un desafío diario. Todos los habitantes del departamento Central ya tenemos, en mayor o menor medida, asumido que el tráfico será pesado, pero, justo cuando ya estábamos aprendiendo a manejar ese estrés, en la ruta Mariscal Estigarribia y su intersección con San Carlos, a la altura de la ciudad de Fernando de la Mora, la situación se agrava aún más debido a los baches.
Y no son precisamente baches tolerables. Son pozos escandalosos que si se llegan a atropellar, golpearían gravemente el vehículo, obligando al ciudadano a llevarlo al taller, y generando un alto costo para el bolsillo del trabajador.
Ciudadanos no solo de Fernando de la Mora sino de otras localidades del área metropolitana, que deben cruzar todos los días esa vía para llegar a sus actividades laborales, padecen de un auténtico dolor de cabeza. El problema mayor es que, como San Carlos está a una cuadra de distancia del semáforo de la calle Leopardi, los conductores tienen muchas ganas de que el semáforo dé verde para circular. Pero, a causa de los pozos, cuando por fin pueden pasar pierden tiempo desviando los cráteres. Mientras están en esta lucha, el semáforo vuelve a ponerse en rojo, y allí comienza la pesadilla diaria. Y es que si bien perder un semáforo verde puede poner de mal humor a cualquiera, romper el auto cuesta mucho más caro.
Pozos son peligrosos incluso para la integridad
Laura Mongelós, quien conduce diariamente por este camino para llegar a su oficina en Asunción, manifestó que, además del riesgo de destruir los vehículos, estos cráteres representan un peligro para la integridad de todos los que usan ese tramo, pues si un vehículo acelera, se pueden producir fuertes impactos que generen lesiones físicas en las personas.
“Además de tener una gran dimensión, los baches son varios, y al manejar una se ve obligada a esquivarlos de alguna forma, invadiendo el carril contrario. Prácticamente, le rozás al vehículo que viene en el otro carril y también tenés que atender con todos tus sentidos porque las motos se cruzan en el medio de los autos”, denunció a La Tribuna la conductora Laura.
Solo cinco autos pasan el semáforo
Según la ciudadana, solo un promedio de cinco vehículos logra cruzar cuando el semáforo da luz verde. Los demás se ven obligados a esperar nuevamente el semáforo rojo, perdiendo muchísimo tiempo en la zona y llegando tarde a sus lugares de trabajo.
Al ser una ruta que conecta a varias ciudades, la reparación de Mariscal Estigarribia es responsabilidad del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC). Ciudadanos claman porque las autoridades de obras posen sus ojos sobre esta arteria con una reparación que vaya más allá del “parche”, sino que presenten una solución definitiva que permita a la gente transitar con dignidad por nuestras rutas.











