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Tekotopa documenta y conserva a más de 6.000 especies de peces

Miles de ejemplares de peces de la zona de influencia de la represa forman parte de la Colección Ictiológica de Tekotopa desde 1986. El acervo, poco …

| Por La Tribuna
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“Cada muestra es una fotografía del estado del ambiente en un momento determinado”, explicó María Eva López, bióloga del Departamento de Embalse y Áreas Protegidas y curadora de la colección.

Miles de ejemplares de peces de la zona de influencia de la represa forman parte de la Colección Ictiológica de Tekotopa desde 1986. El acervo, poco conocido, es clave para estudiar la biodiversidad acuática y seguir la evolución de las especies a lo largo del tiempo.
En un sector, lejos del ruido urbano y del circuito turístico, se conserva una de las memorias más completas de la vida acuática de la región de Alto Paraná. Se trata de la Colección Ictiológica de Tekotopa, un archivo científico que reúne más de 6.000 ejemplares de peces provenientes de ríos, arroyos, embalses y ambientes asociados a la zona de influencia de la represa.

El trabajo comenzó en 1986 y, desde entonces, la colección no dejó de crecer. Cada ejemplar preservado es un resultado de las campañas de monitoreo que realizan, investigaciones de campo y estudios ambientales. Esto sirve para registrar información clave en cuanto a tamaños, distribución, épocas de captura y condiciones ambientales.

“Cada muestra es una fotografía del estado del ambiente en un momento determinado”, explicó María Eva López, bióloga del Departamento de Embalse y Áreas Protegidas y curadora de la colección. “Con el paso de los años, estos datos nos permiten ver cambios, tendencias y respuestas de las especies a distintos factores”.

El acervo incluye especies comunes y otras de especial interés para la conservación, algunas sensibles a las alteraciones del hábitat. Esa diversidad convierte a la colección en una herramienta fundamental para el seguimiento de la biodiversidad acuática y para la toma de decisiones técnicas vinculadas a la gestión ambiental.

A diferencia de una exhibición abierta al público, la colección cumple un rol silencioso pero estratégico. Los ejemplares están cuidadosamente catalogados y conservados bajo criterios científicos, de manera que puedan ser utilizados en estudios comparativos, investigaciones académicas y proyectos de cooperación.

“La información que guarda cada pez va mucho más allá del ejemplar en sí”, señaló López. “Permite entender cómo evolucionan las poblaciones, cómo inciden los cambios en el uso del suelo, el clima o el régimen del río”.

Colección disponible para universidades y técnicos

La colección está disponible para investigadores, universidades y técnicos mediante solicitudes formales. En los últimos años, ha sido utilizada como base para trabajos científicos, evaluaciones ambientales y programas de conservación, tanto a nivel nacional como regional.

El crecimiento del acervo acompaña también la ampliación de las áreas monitoreadas, que incluyen ambientes del embalse y sectores protegidos de la Reserva de Biósfera. Esto permite contar con una mirada más amplia sobre la dinámica de los ecosistemas acuáticos del norte y este del país.

Contar con registros históricos confiables se vuelve una ventaja estratégica, ya que documenta procesos, impactos y respuestas de la naturaleza a lo largo de casi 40 años.

El trabajo comenzó en 1986 y, desde entonces, la colección no dejó de crecer, gracias amonitoreos y estudios ambientales.
El trabajo comenzó en 1986 y, desde entonces, la colección no dejó de crecer, gracias amonitoreos y estudios ambientales.

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