En un contexto global donde la acción climática y la recuperación de ecosistemas se han vuelto imperativos urgentes, Tekotopa, el centro ambiental de la binacional, ha demostrado una vez más ser un pilar fundamental en la estrategia de sostenibilidad de la región.
Según el reporte, al cierre del año 2025, el complejo reportó una producción conjunta de 1.234.557 plantines, una cifra que no solo representa un logro logístico, sino un impacto directo en la conservación del Bosque Atlántico del Alto Paraná y la cultura tradicional paraguaya.
Este volumen de producción, que combina esfuerzos del Vivero Forestal y del Huerto de Plantas Medicinales, posiciona a este espacio como uno de los líderes indiscutibles a nivel nacional en la provisión de mudas. La labor realizada durante los últimos doce meses ha sido clave para sostener iniciativas críticas de reforestación, arborización urbana y programas de educación ambiental que buscan involucrar a la ciudadanía en el cuidado del entorno.
La producción de Tekotopa no se destaca únicamente por la cantidad, sino que por la calidad y la diversidad genética de los ejemplares. El Vivero Forestal de la Entidad ha logrado cultivar más de 90 especies nativas de plantas forestales y frutales, garantizando que los esfuerzos de repoblación respeten el equilibrio ecológico original de la zona.
Entre las especies maderables de alto valor forestal que han protagonizado la producción del 2025 se encuentran el emblemático tajy, conocido también como lapacho, el cedro, la tatajyva y el jacarandá. Estos árboles son fundamentales no solo por su belleza paisajística, sino por su función en la captura de carbono y la recuperación de suelos degradados.
De la misma forma, la seguridad alimentaria y la atracción de fauna silvestre se han visto reforzadas con la producción de especies frutales nativas como el pacurí, el aguaí y el ñangapiry. Estas especies son vitales para mantener las cadenas tróficas en las áreas protegidas y corredores biológicos.
Asimismo, el huerto de plantas medicinales ha desempeñado un papel crucial en el rescate y la valorización de la flora terapéutica. Trabajando con más de 60 especies, el huerto ha respondido a una alta demanda social con la producción de menta, jaguareté ka’a, cedrón Paraguay y boldo. Este esfuerzo implica la salvaguarda de conocimientos ancestrales y la conservación de plantas medicinales que, en muchos casos, se encuentran amenazadas por la recolección indiscriminada en sus hábitats naturales.


