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Explosivos y mascotas: qué hacer ante una emergencia

Tras el caso de un perro que falleció luego de introducir un artefacto explosivo en su hocico, el ministro de la Dirección Nacional de Defensa, Salud…

| Por La Tribuna
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El ministro de la institución, Héctor Rubín, explicó que la prevención es la principal herramienta para evitar que los animales sufran accidentes.

Tras el caso de un perro que falleció luego de introducir un artefacto explosivo en su hocico, el ministro de la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal, Héctor Rubín, advierte que la pirotecnia y otros elementos peligrosos son un riesgo durante todo el año y recuerda que la omisión de auxilio puede acarrear sanciones tanto administrativas como penales.
El reciente fallecimiento de un perro que introdujo un explosivo conocido como “cebollón” en su hocico volvió a encender la alarma sobre los riesgos a los que están expuestas las mascotas cuando no se aplican medidas básicas de tenencia responsable. Aunque los casos suelen asociarse a épocas festivas, desde la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal advierten que el peligro persiste durante todo el año.

El ministro de la institución, Héctor Rubín, explicó que la prevención es la principal herramienta para evitar este tipo de tragedias. “Lo primordial es que los animales estén resguardados en horarios en los que se producen explosiones, pero también es fundamental que los propietarios estén con ellos en los momentos de mayor riesgo para brindarles contención”, señaló.

Entre las recomendaciones generales, el titular de Bienestar Animal insistió en no dejar solos a los animales, crear un ambiente seguro cerrando puertas y ventanas, utilizar música relajante para amortiguar ruidos externos y realizar paseos largos, de modo a reducir la ansiedad. En casos de mascotas especialmente miedosas, aconsejó consultar con un veterinario sobre el uso de ansiolíticos o suplementos naturales.

Si ocurre el accidente, ¿qué hacer?

En situaciones en las cuales el animal ya tuvo contacto con un explosivo u otro elemento peligroso, el ministro fue categórico al recomendar a los responsables acudir de inmediato a un veterinario, y bajo ninguna circunstancia intentar hacer maniobras que no conocemos. “Los profesionales son quienes pueden brindar la atención adecuada; manipular al animal sin conocimientos puede empeorar el cuadro”, advirtió Héctor Rubín.

Como primeros auxilios básicos mientras se llega al veterinario, el ministro mencionó la posibilidad de colocar vendajes compresivos en caso de que exista una herida visible, revisar lesiones superficiales sin manipular en exceso y evitar que el animal se lama o ingiera restos químicos.

En el caso de que el animal ya haya introducido el explosivo en la boca, el ministro alertó también sobre los riesgos de intoxicación, ya que la pólvora y otros componentes son altamente tóxicos. En los casos más leves, el animal puede sufrir vómitos, temblores o dificultad respiratoria, y en los casos más graves puede producirse la muerte.

El caso que pudo evitarse

Consultado sobre qué se pudo haber hecho para salvar al perro que murió tras introducir un cebollón en la boca, el ministro lamentó que la falta de resguardo y la demora en la atención veterinaria fueron determinantes. “Si el animal hubiera estado protegido y se lo llevaba de inmediato a una clínica, la historia podría haber sido distinta”, sostuvo.

Responsabilidad legal

El funcionario recordó que la omisión de auxilio a una mascota accidentada constituye una falta grave. La Ley 7.513/2025 establece que los cuidadores deben garantizar la salud y la atención veterinaria de los animales bajo su responsabilidad.

En el ámbito administrativo, si el propietario de una mascota lo tiene en estado de descuido, se expone a multas de entre 101 y 500 jornales mínimos. También se lo puede obligar a realizar cursos de formación en bienestar animal. En casos más graves, la conducta puede encuadrarse en el ámbito penal, con penas de hasta cuatro años de prisión o multas, especialmente si se demuestra abandono o crueldad con la mascota.

Si el acto de crueldad deriva en la muerte del animal, la pena privativa de libertad puede aumentar hasta seis años, además de inhabilitaciones y prohibiciones relacionadas con la tenencia de animales.

Finalmente, el ministro enfatizó que la tenencia responsable no es opcional, sino una obligación legal y ética. “Cuidar a nuestras mascotas es nuestra responsabilidad. Si no se cuentan con recursos, siempre se debe buscar ayuda en instituciones o personas que puedan asistir. No hacer nada también tiene consecuencias”, concluyó el ministro.

Desde la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal reiteraron que los accidentes no siempre son inevitables y que, en la mayoría de los casos, pueden prevenirse con medidas básicas de supervisión. La vida de una mascota depende, en gran medida, del compromiso de quienes asumen su cuidado.

El bienestar de una mascota depende del compromiso de quienes asumen su cuidado.
El bienestar de una mascota depende del compromiso de quienes asumen su cuidado.

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