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Chiqui, el jaguareté que marcó un antes y un después en la conservación de Atinguy

El jaguareté Chiqui se consolidó como emblema del Refugio Faunístico Atinguy, administrado por la Entidad Binacional Yacyretá. Su historia refleja lo…

| Por La Tribuna-

El jaguareté Chiqui se consolidó como emblema del Refugio Faunístico Atinguy, administrado por la Entidad Binacional Yacyretá. Su historia refleja los desafíos, aprendizajes y avances en la conservación de grandes felinos en Paraguay, así como los proyectos que buscan garantizar la supervivencia de la especie.

El jaguareté Chiqui es hoy el principal símbolo del Refugio Faunístico Atinguy, dependiente de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY). Así lo confirmó el responsable del área, el doctor veterinario César Riveros, al destacar el valor histórico y biológico que representa el ejemplar para la institución.

Según explicó el profesional, Chiqui llegó al refugio hace aproximadamente 18 años, tras ser incautado durante un operativo contra el tráfico ilegal de fauna silvestre en el Chaco Paraguayo. En aquel momento, el animal era apenas un cachorro y su arribo planteó un desafío inesperado para el centro.

Riveros recordó que, al momento de la llegada del jaguareté, el refugio no contaba con la infraestructura adecuada ni con experiencia en el manejo de grandes felinos, especialmente de una especie tan exigente como el yaguareté (Panthera onca).

El Refugio Faunístico Atinguy había sido concebido inicialmente para albergar cuatro especies específicas afectadas por la construcción del embalse de Yacyretá. Esta realidad obligó a las autoridades a replantear tanto los objetivos del lugar como sus condiciones operativas.

Frente a este escenario, se tomaron dos decisiones clave. La primera fue la adecuación progresiva del sitio para albergar al jaguareté, aprovechando que Chiqui era aún joven, lo que permitió planificar y construir el recinto definitivo conforme a normas internacionales de conservación en cautiverio.

La segunda medida consistió en la incorporación de un veterinario especializado en grandes felinos y la asignación de un cuidador exclusivo para el animal durante un período de tres años, garantizando un manejo adecuado y un seguimiento permanente.

Riveros precisó que Chiqui pasó toda su vida en cautiverio, condición que definió su desarrollo y comportamiento. No obstante, en 2017 surgió un nuevo desafío con el anuncio, desde la margen argentina de Yacyretá, de un proyecto de repoblación del yaguareté en los Esteros del Iberá.

Si bien la especie aún estaba presente en la zona, la falta de reproducción amenazaba su continuidad. El proyecto impulsado logró revertir esta situación y, en un plazo de dos años, permitió el nacimiento de dos crías.

En 2019, Chiqui regresó al Refugio de Yacyretá y, poco después, se sumó una hembra llamada Xena. De la primera camada nacieron dos machos, mientras que la segunda dio lugar al nacimiento de un macho y una hembra.

Actualmente, el Refugio Faunístico Atinguy alberga a seis yaguaretés, consolidándose como un espacio clave para la preservación de la especie y la generación de conocimiento técnico en Paraguay.

De acuerdo con Riveros, el principal reto actual es el diseño de un proyecto que permita la repoblación del jaguareté en el Chaco Paraguayo o, alternativamente, la formalización de un convenio con Argentina, proceso que ya se encuentra en marcha.

Uno de los objetivos inmediatos es incorporar un reproductor macho, considerando que Chiqui aún podría mantener viabilidad reproductiva por tres o cuatro años más. Paralelamente, se trabaja en un plan de “jubilación” que contemple su eventual liberación y permanencia en libertad durante la etapa final de su vida, como cierre de un proceso marcado por la adaptación, el aprendizaje institucional y la conservación de una especie emblemática.

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