La Asociación de Motociclistas de Plataforma (Amopla) informó que conductores están siendo utilizados sin saberlo para trasladar drogas. Ante recientes casos en los que detectaron en sus envíos marihuana y cocaína, implementaron protocolos internos que priorizan su seguridad, incluso arriesgándose a ser sancionados por las aplicaciones.
Carlos Álvarez, representante de la Asociación de Motociclistas de Plataforma (Amopla), describió cómo los conductores comenzaron a enfrentar una situación de riesgo que hasta hace poco pasaba inadvertida: sin saberlo, son utilizados como vehículos de transporte de drogas. Casos recientes ocurridos el 24 y 27 de diciembre encendieron las alertas del gremio, marcando un punto de inflexión en la forma de operar de los motoconductores.
El 24 de diciembre, un conductor recibió un pedido que debía entregar. A simple vista, el paquete parecía una cajita de foco, pero al sentir que el paquete parecía vacío, el trabajador decidió actuar con precaución. Se acercó a una patrullera para que la Policía revisara el contenido. La inspección confirmó que era marihuana y así fue como decidieron comenzar a poner más ojo a los envíos que les solicitan.
“Nuestro compañero decidió involucrar a la Policía por su propia iniciativa y así se deslinda de cualquier responsabilidad. Son situaciones que nadie debería enfrentar mientras solo quiere trabajar”, explicó Álvarez.
Tres días después, el 27 de diciembre, se repitió un caso similar. Otro conductor retiró un paquete que le generó desconfianza por su tamaño y forma. Lo acercó a la comisaría y fue revisado por policías antinarcóticos. El resultado fue positivo a cocaína, con un valor estimado en US$ 3.000. Estos incidentes pusieron en evidencia un patrón de microtráfico que utiliza las motoplataformas como canal de transporte, aprovechando la rapidez y la frecuencia del servicio.
Ante la mínima sospecha llamarán a la Policía
Ante esta situación, los conductores nucleados en la asociación decidieron implementar protocolos de autoprotección. Entre las medidas, a partir de ahora revisarán con la Policía paquetes sospechosos y considerarán otros factores, como el origen del pedido, el tamaño, el peso y costo del envío. Ante la mínima sospecha, el paquete se entregará directamente a la Policía. Según Álvarez, esta estrategia prioriza la seguridad del conductor: “Preferimos arriesgarnos a que la aplicación nos sancione por rechazar un viaje, antes que poner en riesgo nuestra libertad”, explicó el representante de las motoplataformas.
En Asunción y Gran Asunción hay alrededor de 5.000 motoconductores, pero solo unos 300 están nucleados en la Amopla y siguen este protocolo. El resto opera de manera independiente y, en muchos casos, omite estas medidas para no perder viajes.
No obstante, Carlos Álvarez recordó a los trabajadores que se exponen a consecuencias legales mucho más graves si la Policía descubre droga en su poder.
Plataformas hacen caso omiso a problemática
Álvarez lamentó que las plataformas actuales no colaboran suficientemente para resolver esta problemática de inseguridad. “La app permite cuentas alquiladas, no exige verificación estricta de identidad ni antecedentes judiciales. Hace caso omiso de estas situaciones, exponiendo a los conductores a ser utilizados por delincuentes”, afirmó. Por ello, la Amopla insiste en que se implementen controles más rigurosos: verificar la identidad real de los pasajeros, bloquear cuentas sospechosas y exigir perfiles verificados.
“Con el tiempo, nos dimos cuenta de cómo nos estaban utilizando. Ahora la única alternativa es que cada conductor sea responsable y denuncie los paquetes sospechosos”, concluyó Álvarez. La asociación también buscará reuniones con el Ministerio del Interior y la Policía Nacional para fortalecer los controles y evitar que los motoconductores queden atrapados en situaciones que comprometan su libertad.



