A medida que diciembre se va cerrando, en Paraguay y en buena parte de América Latina aparece una sensación compartida: el año se termina, pero también se “acomoda”. No es solo una fecha, es un umbral. Por eso, el fin de año se llena de gestos —algunos íntimos, otros públicos— que buscan atraer un comienzo más liviano, próspero y en paz.
En muchas casas paraguayas, la primera señal es el orden. No se trata únicamente de limpiar; se barre como quien despeja el camino. Se acomodan roperos, se tiran cosas viejas, se arregla lo que quedó postergado. “Que no quede nada pendiente” dicen, porque lo material se vuelve metáfora: sacar lo roto, soltar lo que pesa, dejar espacio para lo nuevo.
También está el ritual de la mesa. Compartir el último asado, la sopa paraguaya, el clericó o la ensalada de frutas no es un detalle gastronómico: es un pacto comunitario. Se brindan deseos, se recuerdan ausentes, se agradece lo que hubo, aunque haya sido duro. En esa conversación se hace, sin decirlo, una contabilidad afectiva del año.
A la medianoche, el continente se vuelve creativo. Hay quienes se visten de blanco para atraer paz; otros eligen amarillo para la abundancia. No faltan las uvas con deseos, las vueltas a la manzana con valijas para llamar a los viajes, o el billete guardado en el zapato o en la billetera como promesa de trabajo y sustento. En Paraguay sobreviven, además, pequeñas costumbres de familia: encender una vela con intención, rezar o agradecer en silencio, pedir salud para los mayores o hacer un brindis “por lo que viene” mirando a los ojos.
Pero quizá lo más latinoamericano es que el Año Nuevo no se imagina en soledad. Se proyecta en plural: “que haya salud”, “que no falte trabajo”, “que estemos juntos”. Entre superstición y ternura, estas prácticas cumplen una función profunda: nos permiten sentir que no entramos al futuro a ciegas. Lo hacemos con símbolos, con memoria y con comunidad. Y aunque nadie pueda garantizar lo que vendrá, esos gestos —limpiar, compartir, brindar, desear— ordenan la esperanza y le dan forma al inicio.


