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Los taxistas defienden el servicio de competencia, seguridad y confianza

Óscar Cáceres, taxista desde hace 35 años, sostiene que pese a la competencia de las plataformas y a la crisis del gremio los trabajadores del volant…

| Por La Tribuna
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El taxi sigue siendo una opción confiable para adultos mayores y extranjeros que llegan a hoteles, clientes que más ayudan al sector a generar ingresos.

Óscar Cáceres, taxista desde hace 35 años, sostiene que pese a la competencia de las plataformas y a la crisis del gremio los trabajadores del volante seguirán en la lucha para mantener viva una tradición basada en la seguridad y el respeto al pasajero.

Son las 19:00 y hoy Óscar solo hizo G. 100.000 en el taxi. Está un poco desanimado, pues no es mucho dinero y tiene que pasar por el súper para llevarle la cena a su familia. Ser taxista independiente tiene sus dificultades, pero nunca antes había sido tan duro como en estos tiempos.

Claro, a veces se desanima, pero cuando pasa el mal día y vuelve a salir el sol, de alguna forma milagrosa recupera el buen ánimo, así como las fuerzas para continuar. A sus 72 años, Óscar Cáceres sigue al volante de su característico auto amarillo, convencido de que el servicio tradicional aún tiene sentido y valor. “El sistema de radio taxi está bastante golpeado”, admite, pero aclara que la principal dificultad no es la competencia en sí, sino la falta de reglas claras. “La competencia tiene que existir para mejorar”, afirma, refiriéndose a las plataformas de viajes, que en los últimos años coparon el mercado.

Cáceres cuestiona este servicio alternativo, pues, según dijo, estos operan sin cumplir algunos requisitos de seguridad.

Asociación enfrenta crisis dirigencial

A esta situación se suma la crisis interna del gremio. Según relata, la asociación atraviesa un quiebre dirigencial y son pocos los que hoy se animan a trabajar por la institución. “Estamos en la lucha para reivindicarla, pero ya no hay gente que se esmere por el gremio”, lamenta. Aun así, nunca pensó en abandonar el oficio. “Esto ya no lo puedo dejar. Con mi edad no puedo trabajar en otra cosa y no quiero trabajar en plataformas”, expresa.

Para Cáceres, el taxi sigue siendo una opción confiable, especialmente para adultos mayores y extranjeros que llegan a hoteles, que son los clientes que más los ayudan a generar ingresos. “Hay todavía gente que confía solamente en el taxi, porque acá vos perdés una billetera y lo único que tenés que hacer es fijarte en el número de chapa del vehículo. Llamás al radio taxi y lo recuperás”, explica. Esa trazabilidad y cercanía son, a su criterio, valores que los clientes siguen apreciando.

El trabajo, reconoce, no siempre es sencillo. Sin embargo, destaca el costado humano del oficio: “Disfruto del trabajo, conocí a mucha gente. Estoy preparado como taxista”, dice con una sonrisa de orgullo.

Plataformas podrían ir a pique, según taxista

Cáceres también observa que el modelo de las plataformas tampoco resulta rentable para quienes trabajan en ellas y, considera que, eventualmente, el negocio también  podría ir a pique. “En plataformas, para facturar G. 300.000  tenés que hacer 200 kilómetros. Luego está el mantenimiento del auto, las cubiertas, algunos alquilan vehículos, se endeudan y al final no les rinde”, sostiene. A su entender, estas aplicaciones fueron pensadas como un ingreso complementario para que los trabajadores de oficinas puedan salvar el combustible al volver de sus trabajos, pero se utilizaron mal.

Más allá de lo económico, Cáceres cuestiona la pérdida de formas y respeto. “Nos molesta que los conductores de plataformas se vistan informales, con aritos y shorcitos. Es una falta de respeto al pasajero, que es el que paga”, afirma. Frente a este escenario, reafirma su compromiso y el de muchos de sus colegas. “Hay muchos taxistas como yo que vamos a mantener la tradición y no dejar que muera el negocio”, asegura.

Para los antiguos taxistas, expertos conocedores de todas las direcciones sin usar ninguna aplicación, mantener viva la tradición del taxi no es solo un asunto de trabajo, sino también honor. Tanto Óscar como sus compañeros nos aseguraron que seguirán en la lucha para que el negocio no muera. “Esa es nuestra forma de honrar al pasajero que confía en nosotros cada día”, concluye.

Óscar Cáceres, taxista, observa que el modelo de las plataformas tampoco resulta rentable,pues desgastan sus vehículos por tarifas bajas y, luego, no pueden pagar el mantenimiento.

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