Se puso en marcha una nueva edición de la tradicional feria solidaria Corazones Abiertos, una iniciativa que combina consumo responsable y ayuda social. Con artículos variados y precios accesibles, la actividad busca recaudar fondos para programas comunitarios.
Corazones Abiertos vuelve a instalar su ya tradicional feria solidaria, una de las iniciativas sociales más sostenidas en el tiempo. La feria, que alcanza su edición número 43, ofrece una amplia variedad de productos donados por la ciudadanía y que nuevamente fueron puestos a la venta a precios accesibles. Ropas, muebles, electrodomésticos, juguetes, libros, bicicletas y otros artículos conforman la propuesta, que año tras año convoca a miles de personas en busca de oportunidades y, al mismo tiempo, de colaborar con una causa solidaria.
Corazones Abiertos se sostiene a partir de una colecta anual, en la que personas y empresas donan objetos nuevos y usados en buen estado. Durante varias semanas previas, un equipo de voluntarios se encarga de recibir, clasificar y acondicionar cada artículo, garantizando que llegue en condiciones al público. Ese trabajo silencioso es el que permite que la feria funcione con orden y fluidez.
Más allá del atractivo de los precios, el evento tiene como objetivo recaudar fondos para programas sociales. Todo lo obtenido se destina a acciones solidarias que apuntan principalmente a sectores vulnerables. Entre los proyectos impulsados se encuentra la donación de tablets a hogares de niños y niñas, con el fin de apoyar el acceso a herramientas educativas y recreativas.
La nueva meta es llegar a otros sectores sociales
La organización también adelantó que parte de los recursos permitirá fortalecer iniciativas previstas para el 2026, entre ellas un programa de apoyo a hogares de adultos mayores, ampliando el alcance de la campaña a distintos grupos sociales. En ese sentido, la feria funciona como un eslabón clave entre la colaboración ciudadana y la asistencia concreta.
La propuesta se consolidó con los años como una alternativa distinta de cierre de año. Familias enteras recorren los pasillos en busca de productos útiles, mientras participan en una buena causa. Para muchos, la feria es también una forma de dar una segunda vida a objetos que ya no usan, pero que siguen teniendo valor.
La actividad se desarrolla en la escuela Luis Alberto de Herrera, ubicada en las calles Sucre y Denis Roa, barrio San Cristóbal, y se extenderá hasta mañana, en horario de 09:00 a 16:00.
Desde la organización destacan que no se trata de una simple venta, sino de un espacio donde cada compra tiene un impacto directo.



