Con la llegada del verano y el aumento de visitantes, las autoridades recuerdan que los parques nacionales son áreas de conservación en cuanto a flora y fauna. Especialistas advierten sobre prácticas inadecuadas en áreas protegidas y recuerdan que los parques nacionales tienen normas específicas para su uso público.
Con las altas temperaturas y el inicio de la temporada de vacaciones, los parques nacionales vuelven a recibir a cientos de visitantes en busca de contacto con la naturaleza. Senderos, miradores y cursos de agua se convierten en puntos de atracción, y con ello también reaparecen conductas que ponen en riesgo estos espacios naturales.
Las Áreas Silvestres Protegidas están destinadas, ante todo, a la conservación de ecosistemas, flora y fauna. Su apertura al público implica un uso regulado, no libre, explican desde el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades). Por eso existen normas que establecen límites para las actividades recreativas, con el objetivo de evitar daños ambientales y así preservar la experiencia de quienes visitan estos lugares.
Entre las prácticas prohibidas se encuentran dañar plantas o animales, ingresar con armas o elementos peligrosos, consumir alcohol o drogas, arrojar residuos y utilizar equipos de sonido que alteren la tranquilidad del entorno. Tampoco está permitido el uso de cursos de agua como espacios de baño en zonas no habilitadas, una conducta frecuente que genera impactos ambientales y riesgos para la seguridad.
Acciones que muchas veces parecen inofensivas para el visitante, como alimentar animales silvestres o escuchar música a alto volumen, pueden modificar el comportamiento de la fauna, contaminan el ambiente y deterioran el suelo. A esto se suma que muchos parques no cuentan con infraestructura ni condiciones seguras para actividades recreativas intensivas.
Finalmente, el acceso a los Parques Nacionales Ñacunday, Cerro Corá, Ybycuí y al Monumento Científico Moisés Bertoni se rige por horarios definidos para organizar la afluencia. El ingreso está habilitado de 08:00 a 15:00, mientras que la salida máxima es a las 17:00, sin excepciones.
En cuanto a los costos, el esquema tarifario distingue por edad y tipo de vehículo. El ingreso para personas de 11 a 17 años tiene un costo de G. 5.000, mientras que desde los 18 años en adelante asciende a G. 20.000. El acceso vehicular también está regulado, con tarifas que van desde G. 5.000 para motocicletas, G. 15.000 para automóviles, G. 35.000 para furgones y G. 60.000 para ómnibus. El camping por día tiene un costo adicional de G. 20.000.


