En medio de internaciones, tratamientos y guardias, el Instituto de Previsión Social impulsó actividades navideñas en distintos servicios del Complejo Santo Domingo. Cánticos, espacios de escucha, un pesebre viviente y música que buscaron acompañar, contener y humanizar la atención en días donde las emociones suelen intensificarse.
Para quienes pasan las fiestas en un hospital, la Navidad se suele vivir de otra manera, las ausencias pesan más, la incertidumbre crece y el tiempo parece transcurrir más lento. Es por eso que desarrollaron una serie de actividades navideñas en el Hospital Central y en el Centro de Especialidades de Salud Integral (CESI), con el foco puesto en la contención emocional de pacientes, familiares y también del personal de salud.
La propuesta se inició con la actividad “Vivamos diciembre juntos”, organizada por el Servicio de Psicología en la entrada del pabellón 2 de la ex Policlínica del Hospital Central. Allí, entre villancicos y charlas breves, se generó un espacio de diálogo abierto, donde los pacientes pudieron expresar cómo atraviesan estas fechas. Lejos de un acto protocolar, la dinámica apuntó a validar emociones diversas: desde la esperanza hasta la tristeza, pasando por el cansancio y la nostalgia.
Desde el área de Psicología remarcan que diciembre suele ser un mes especialmente sensible. Las fiestas funcionan como un amplificador emocional y, en contextos de enfermedad o internación, esa carga se intensifica. Por eso, el objetivo fue ofrecer un momento de pausa y acompañamiento, donde nadie se sienta obligado a “estar bien”, sino simplemente escuchado.
En ese mismo espacio, el Departamento de Apoyo Administrativo llevó adelante el tradicional pesebre viviente, protagonizado por hijos de funcionarios de distintas áreas. La escena, sencilla pero cargada de simbolismo, reunió a trabajadores de sectores como Agendamiento, Admisión, CAD y Archivo, y sumó una dimensión familiar a la jornada hospitalaria. Para muchos, ver a los niños representando el nacimiento fue una forma de recuperar, aunque sea por un rato, el clima hogareño que suele quedar fuera de los hospitales.
De manera paralela, en el CESI, la Navidad también se hizo sentir en el área de Salud Mental. Un dúo musical interpretó villancicos y canciones conocidas, mientras la presencia de Papá Noel sorprendió a niños y adultos con pequeños obsequios. La actividad, impulsada desde la Unidad de Niños, cierra el año desde un lugar de gratitud y cuidado emocional, reconociendo que no todos viven estas fechas con la misma intensidad ni alegría.
La jornada culminó con una serenata navideña en el Centro de Atención Ambulatoria, ofrecida por el grupo Génesis en homenaje a Don Rigoberto Arévalos. Pacientes en espera, familiares y funcionarios se detuvieron unos minutos para escuchar, compartir aplausos y, en algunos casos, emocionarse.



