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Profesional advierte sobre las comidas recalentadas después de Nochebuena

La Navidad no termina a la medianoche, continúa al día siguiente, entre pan dulce, cocido, recalentados y encuentros familiares que se estiran hasta …

| Por La Tribuna
El recalentado es parte central de la tradición navideña paraguaya y se extiende durante todo el 25.

La Navidad no termina a la medianoche, continúa al día siguiente, entre pan dulce, cocido, recalentados y encuentros familiares que se estiran hasta la cena. En ese recorrido, tan tradicional como intenso, la alimentación suele ser más improvisada. El nutricionista Diego López advierte sobre los riesgos más comunes y propone cinco pautas simples para disfrutar sin excesos ni sustos.
En muchos hogares paraguayos, la Nochebuena se vive con mesa llena y sobremesa larga. Después de la medianoche, algunos abren regalos; otros simplemente descansan. Pero la verdadera maratón gastronómica empieza al amanecer del 25. El primer bocado de la mañana suele ser pan dulce, acompañado de cocido o leche, casi como un ritual compartido. Más tarde, a mediamañana, llegan las picadas, las sopas recalentadas y los restos de la cena anterior. Al mediodía, el plato fuerte vuelve a escena y, en algunos casos, la historia se repite en la cena.

Esa dinámica, tan arraigada como festiva, es también el escenario donde aparecen los problemas: malestares digestivos, intoxicaciones alimentarias o excesos que pasan factura en cuestión de horas. “No se trata de prohibir ni de arruinar la fiesta, sino de comer con un poco más de cabeza”, explica el nutricionista Diego López, consultado sobre los errores más frecuentes en estas fechas.

La primera recomendación apunta a algo básico, pero poco aplicado ya que se trata de definir con antelación qué se va a preparar, en qué cantidad y cómo se va a conservar reduce riesgos sanitarios y evita comer de más solo porque hay comida disponible. “Cuando no se improvisa, se eligen mejor las porciones y se puede equilibrar el menú”, señala López. Incluir carnes magras, ensaladas frescas, frutas y preparaciones al horno o a la plancha ayuda a compensar frituras y platos más pesados.

El segundo punto es clave en el clima paraguayo ya que la conservación de los alimentos es importante. Carnes, mayonesas, cremas y postres deben mantenerse refrigerados hasta el momento de servir. Dejar alimentos sensibles más de dos horas a temperatura ambiente, o una hora si el calor es intenso, es una invitación directa a problemas gastrointestinales. Las sobras, advierte, deben guardarse en recipientes herméticos y volver al frío lo antes posible.

En cuanto a la cocción y el recalentado, López recomienda que las carnes, especialmente aves y cerdo, deben estar bien cocidas. Recalentar varias veces el mismo alimento aumenta el riesgo de contaminación. “Lo ideal es recalentar solo la porción que se va a consumir, de manera uniforme y a temperatura suficiente”, explica.

La cuarta recomendación baja la ansiedad habitual de estas fechas practicando equilibrio sin prohibiciones. No hace falta “comer perfecto”, sino combinar. Priorizar proteínas de calidad, sumar vegetales, moderar azúcares y ultraprocesados y elegir porciones conscientes permite disfrutar sin culpa ni consecuencias.

Por último, la hidratación y el alcohol. Alternar bebidas alcohólicas con agua ayuda a evitar deshidratación y excesos que suelen terminar mal. Y un consejo extra, fuera del plato: moverse. Caminar, jugar con los chicos o hacer algo de ejercicio liviano ayuda a digerir mejor y a darse algún gusto sin pagar un precio alto.

“No se trata de prohibir ni de arruinar la fiesta, sino de comer con un poco más de cabeza”, explicael nutricionista Diego López.

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