Entre percheros cargados de colores, variedad de telas y talles para todas las edades, dos vendedoras del Mercado 4 cuentan cómo sostienen precios accesibles para clientes de escasos recursos. Además, nos confiesan qué deseos guardan en el corazón para el próximo año: más ventas, salud y prosperidad.
Faltando horas para la Nochebuena, el movimiento comienza más temprano que nunca en el Mercado N.° 4. Antes de que el sol termine de acomodarse sobre Asunción, los pasillos ya están llenos de voces, pasos apurados y miradas que buscan comparar precios. En ese ir y venir constante, la ropa ocupa un lugar central. Y es que la gente acostumbra a vestir sus mejores galas para la Nochebuena. En el mercado más importante de Asunción, la víspera de la Navidad es una excusa perfecta para renovar lo indispensable sin gastar de más.
En uno de los puestos de ropa para damas, nos recibe Nidia Torres mientras acomoda blusas y vestidos, atendiendo a varias clientas a la vez. Con 43 años en este puesto, conoce bien a su público y lo dice sin rodeos: la mayoría de quienes compran en el Mercado N.º 4 lo hacen porque necesitan precios accesibles. Y para eso está ella, que piensa siempre con el comprador en la mente. A veces, se conforma con un margen ajustado de ganancia, con tal de entregar una prenda linda a la gente en estas fiestas. Eso sí, es necesario ganar un poco para que el negocio siga en pie.
Ofertas, aunque se sacrifique la ganancia
A pocos metros, entre conjuntos coloridos y pequeñas camisetas colgadas a distintas alturas, Felicita Ávalos, vendedora de moda infantil, comparte una visión similar. En su puesto, las prendas para bebés y niños se convierten en una necesidad básica para las familias que deben administrar cada guaraní. “Los chicos crecen rápido y hay que comprar seguido; además, hay muchas mamás que tienen dos o tres criaturas”, señala.
Por eso, también en su caso, ajusta sus precios a la realidad del bolsillo popular, y ese es el motivo por el cual muchos de sus clientes llegan a su puesto desde otros puntos de la ciudad e incluso del interior del país. Esa flexibilidad que caracteriza a Ávalos es parte del espíritu del Mercado N.º 4: negociar, buscar alternativas y no dejar que nadie se vaya con las manos vacías.
Año 2025 con muchos altibajos
La buena voluntad no siempre alcanza. Las ventas tienen altibajos y los meses difíciles se sintieron con fuerza antes de diciembre, cuando el panorama mejoró.
“Hay días buenos y días en los que no se vende casi nada”, admite Felicita, pero eso no significa que baje los brazos. Ella, así como los demás vendedores, sabe que el mercado es sacrificio, pero también oportunidad.
Al consultarles qué esperan para el Año Nuevo, ambas coinciden en que desean más ventas, pero por sobre todo salud. “Que el año que viene sea mejor, que haya más movimiento”, dice Felicita, mientras que Nidia agrega: “que funcione la salud para que la gente no sufra tanto en los hospitales”.
Los sueños no distinguen clase social y son compartidos por humildes y pudientes. En este camino, el Mercado N.° 4 continúa en el que, más allá de la compra y la venta, se construye la expectativa para un mejor futuro económico.



