Por sexto año consecutivo, la campaña impulsada por el experto en empleos Enrique López Arce vuelve a exhibir el lado más solidario del Paraguay. Este 24 de diciembre, empresas gastronómicas se unirán para entregar 2.000 platos de comida a personas en situación de calle.
¿Qué pasa cuando falta muy poco para la Nochebuena y, aunque querés con todo el corazón, no tenés lo suficiente para darles una cena completa a tus hijos? ¿Qué hacés cuando, pese a todo tu esfuerzo durante el año, aun así la vida te pone cuesta arriba la posibilidad de disfrutar de las fiestas con dignidad?
Aunque a veces preferimos evitar el dolor de pensar en estas realidades, lo cierto es que están ahí, formando parte del día a día de muchos trabajadores.
Si bien sabe que no puede resolver todos los problemas del país, Enrique López Arce, experto en empleos, se puso hace seis años un objetivo: que por lo menos en Nochebuena la gente tenga la posibilidad de probar un sabor diferente al de la carencia.
Mientras las vidrieras se iluminan, los comercios extienden sus horarios y las familias caminan apuradas cargando bolsas con ingredientes para la gran cena, Enrique y su equipo solidario compuesto por 10 empresas gastronómicas están en estos días en plena tarea, para entregar 2.000 platos de comida a aquellos para quienes la mesan abundante no es posible.
En la calle, la meta es mucho menos pretenciosa: con tener algo qué comer el 24, y otros días, se dan por bien servidos.
Combatir la vulnerabilidad con acción
Navidad sin hambre se denomina la iniciativa que busca llevar alivio a quienes atraviesan una de las situaciones que dejan más vulnerable al ser humano: el hambre.
Los recursos para lograr esta entrega masiva se obtienen a partir de una articulación de esfuerzos con el sector privado.
Lo que pretenden tanto las empresas como el impulsor de la campaña es ir más allá de la empatía y dibujar una sonrisa en el rostro de la gente al menos por un día.
Un poco de ternura ante la dureza de la calle
Este año, la convocatoria será el martes 24 de diciembre a partir del mediodía, y los platos se repartirán hasta las 18:00. No hay un punto fijo; el equipo recorrerá barrios y zonas vulnerables de la capital, además de puntos estratégicos como semáforos y espacios donde se concentran personas en situación de calle. Aclaran que la política del trabajo es mantener un trato cercano y respetuoso con las personas, logrando que no sientan complejos, sino amor y solidaridad.
A quienes quieran sumarse para apoyar la causa, Enrique López Arce anima a que sigan el ejemplo de la campaña y lleven comida de sus casas para repartirla en los semáforos. “En Navidad se cocina grande en las casas y un plato de comida no les va a dejar con hambre; sin embargo, puede llenar la barriga y alegrar el corazón de aquellos que más necesitan”, expresó el impulsor de la campaña.
Cada bandeja representa mucho más que un alimento: es una pausa en la dureza de la calle, un gesto de reconocimiento y una muestra de que es posible proponer una respuesta concreta y humana incluso en los contextos más complejos.



