¿Qué quiere Asunción? Una encuesta de opinión pública realizada a residentes de la capital será expuesta el jueves en un encuentro abierto con actores políticos y sociales para el debate preelectoral. Expondrán el resultado que arroja el fuerte sentido de pertenencia, cuestionamientos sobre servicios y una expectativa por parte de los asuncenos de mejora a futuro.
A menos de un año de las elecciones municipales, un nuevo relevamiento de opinión pública pone en números una percepción extendida entre los asuncenos en cuanto al apego a la ciudad que convive con una insatisfacción sobre su funcionamiento cotidiano. Así lo resume la magíster y socióloga Alejandra Najenson, investigadora del Centro Interdisciplinario de Investigación Social (CIIS), a nuestro medio, al adelantar los principales hallazgos de la Encuesta de Opinión Pública de Asunción 2025.
El estudio, basado en 1.700 casos representativos de la capital, indaga no solo preferencias electorales sino, sobre todo, expectativas, demandas y evaluaciones sobre la vida urbana. “La idea fue construir un diagnóstico que sirva como base para pensar políticas públicas”, explicó Najenson. La encuesta tiene un nivel de confianza del 95% y un margen de error cercano al 2,5%, y fue aplicada mediante una metodología online supervisada, utilizada de forma recurrente por el equipo investigador.
Datos revelan vínculo emocional con la ciudad
Más del 80% de los encuestados afirma que le gusta vivir en Asunción y que desea seguir haciéndolo, comenta Alejandra. Dentro de ese grupo, un 38,1% declara que “ama” la ciudad, mientras que un 42,5% reconoce sus problemas pero mantiene la elección de residencia. En contraste, cerca de dos de cada diez asuncenos manifiestan indiferencia o preferencia por mudarse, un indicador que, sin ser mayoritario, revela una fisura en el arraigo urbano.
Ese apego no impide una mirada crítica sobre la evolución reciente de la capital ya que casi la mitad de los consultados considera que Asunción no mejoró en los últimos cinco años. Sin embargo, el pesimismo no es absoluto ya que un 46,6% cree que la ciudad estará mejor dentro de una década. Para Najenson, este dato refleja “una expectativa de cambio asociada al ciclo político que se aproxima”.
El estudio también indaga sobre intervenciones urbanas, como las que se realizan en el centro histórico. Cerca del 80% considera que su mejoramiento debería ser una prioridad alta o muy alta, y una proporción similar afirma haberlo visitado al menos una vez en el último año. Entre quienes lo frecuentan, un 41% percibe que está “algo o mucho mejor” que hace dos años.
En ese marco, las iniciativas culturales y recreativas que se desarrollan en el centro histórico muestran altos niveles de visibilidad y alcance de los eventos, además de la participación. Más de ocho de cada diez personas dicen haber oído hablar de propuestas como ferias culturales, y seis de cada diez afirman haber participado. La evaluación de estos espacios es mayoritariamente positiva en aspectos como oferta cultural, gastronomía y seguridad, lo que sugiere que este tipo de acciones incide favorablemente en la percepción urbana.
La valoración además se visibiliza en los servicios básicos
El transporte público, uno de los temas más sensibles especialmente para el ciudadano de a pie emerge como una de las principales preocupaciones ciudadanas ya que el 73,4% lo califica como malo o muy malo, y si se suman quienes lo consideran regular o no lo utilizan, casi nueve de cada diez expresan algún nivel de insatisfacción. A esto se suma una evaluación negativa del estado de la señalización vial y del espacio público en general, especialmente en barrios alejados del centro.
Según Najenson, esta brecha entre zonas intervenidas y áreas postergadas atraviesa la percepción ciudadana. “El asunceno valora la identidad cultural y las mejoras visibles, pero al mismo tiempo señala déficits persistentes en movilidad, infraestructura y servicios”, afirmó. En un contexto de expansión de la clase media urbana, estas carencias impactan con más fuerza en las expectativas de calidad de vida.
La presentación completa de los resultados se realizará este jueves en un desayuno de trabajo que reunirá a representantes de la sociedad civil, dirigentes políticos y actores institucionales. El objetivo, explica Najenson, no es instalar consignas sino aportar evidencia. “Los datos no dicen qué hacer, pero sí muestran con claridad qué preocupa, qué se valora y qué se espera de la ciudad”.
De cara al proceso electoral, la encuesta deja una señal clara: Asunción no es solo un territorio en disputa política, sino un espacio donde conviven afecto, frustración y esperanza. Entender esa combinación será clave para cualquier proyecto que aspire a gobernarla.



