El sábado 13 de diciembre, la matriarca de la familia Almada vivió una fiesta inolvidable en el Club Social 8 de Marzo, acompañada de ocho hijos, diecisiete nietos y veinticinco bisnietos. Música, danzas y homenajes marcaron una celebración única, que reunió a toda la familia desde diferentes ciudades.
Ayer sábado, Loreta Celmira Vázquez viuda de Almada celebró sus 100 años de vida. Aunque su cumpleaños oficial fue el 10 de diciembre, la gran fiesta se organizó tres días después, en el club social de la Cooperativa 8 de Marzo (Luque) para que toda la familia pudiera reunirse y compartir un momento único con la matriarca.
Loreta, oriunda de Valenzuela, departamento de Cordillera, y actualmente residente en la ciudad de Luque, se mostró radiante con un vestido rojo, su color favorito. Durante los días previos a la celebración, la cuidaron más que de costumbre, para que llegue a la fiesta sana y descansada. Su hija Ñeca, la estilista de la familia, se encargó de cortarle el cabello, teñirle, realizarle manicura y pedicura, asegurando que la centenaria estuviera impecable para su gran día.
El festejo comenzó a las 20:30 con una celebración de la palabra a cargo de un diácono de la iglesia de San Miguel Arcángel, del barrio San Miguel, quien abrió la velada con palabras de bendición y gratitud. La ceremonia marcó el inicio de una noche cargada de emociones, recuerdos y homenajes, en la que los miembros de la familia se turnaron para expresar su cariño por la abuela centenaria.
Show de polca y danza
Tras la ceremonia religiosa, el dúo Almada Ovelar tomó el escenario e hizo bailar a los invitados al ritmo de la polca paraguaya. Los primos mayores se lucieron bailando pericón ataviados con trajes tradicionales, mientras los nietos presentaron danzas preparadas especialmente para la ocasión. La música y las coreografías se intercalaron con interpretaciones de los bisnietos, quienes tocaron el arpa, la guitarra. Todos los integrantes de la familia crearon un ambiente que recordó un pequeño festival familiar lleno de alegría.
La celebración fue también un momento de unión, con la presencia de la familia grande que viajó desde Ciudad del Este.
Entre risas y abrazos, todos compartieron la emoción de estar junto a Loreta, quien se mostró consciente del amor que la rodeaba. Aunque por su edad, a veces no tiene noción del paso del tiempo, cuando está en el lugar y momento adecuado, vive y disfruta cada instante. “Si estamos todos juntos, ella no pide acostarse. Nosotros nos cansamos, pero ella no”, contó Norma, su hija menor.
El infaltable asado
El menú de la noche incluyó platos tradicionales como asado y sopa, reflejando la calidez de la familia. Cada detalle estuvo pensado para que la matriarca se sintiera querida y acompañada. Durante la celebración, Loreta bailó, aplaudió, disfrutó de los homenajes y recibió innumerables muestras de afecto de sus hijos, nietos y bisnietos, quienes se turnaron para asegurarse de que cada gesto y canción estuviera dedicado a ella.
La noche transcurrió entre emociones y recuerdos compartidos. Cada actuación, cada canción y cada abrazo fueron un reflejo del amor y la unidad que caracterizan a la familia. Celmira Vázquez vivió un cumpleaños que quedará para siempre en la memoria de los suyos. Un homenaje merecido a una vida plena, rica en afectos, que alcanzó un siglo de existencia.



