Desde el Gobierno aseguran que la reforma del transporte público metropolitano permitirá superar un sistema obsoleto y mejorar la experiencia de los usuarios. Sostienen que la ley introduce reglas claras, mayor previsibilidad y un enfoque centrado en el ciudadano. El proyecto ya fue aprobado por el Congreso y aguarda promulgación.
El proyecto de ley de reforma del servicio de transporte público metropolitano de pasajeros fue impulsado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), a través del Viceministerio de Transporte, y aprobado este miércoles en la Cámara de Senadores con la versión ya sancionada por la Cámara de Diputados. La iniciativa será remitida al Poder Ejecutivo para su promulgación.
Según el Gobierno, la propuesta busca modernizar el sistema de transporte público mediante la incorporación de tecnologías innovadoras, modelos de gestión sostenibles y un enfoque que prioriza el bienestar de los usuarios. El objetivo es fortalecer un servicio más seguro, accesible y confiable, con mejores tiempos de viaje y mayor previsibilidad.
Entre los principales puntos de la versión aprobada se mantiene la modificación del artículo 20, que declara al transporte metropolitano como un servicio público imprescindible y establece un servicio mínimo del 60% en casos de paros o huelgas.
Pese a que solo falta la promulgación de la ley, los trabajadores del transporte advirtieron que las consecuencias serán no solo para los trabajadores y usuarios, sino también para los propios empresarios del transporte.
Desde la Federación Unitaria de Trabajadores del Transporte (FUTT), su presidente, Juan Godoy, expresó una fuerte preocupación ante el nuevo escenario que plantea la normativa. Según señaló, los empresarios actuales no tendrán garantías cuando se inicien los procesos de licitación de las líneas, ya que “cualquier persona con un buen maletín (respaldo económico) podrá quedarse con las empresas, desplazando del mercado a transportistas históricos que conocen el país y el funcionamiento del sistema”.
“Nosotros no sabemos qué patrón vamos a tener”, advirtió el dirigente sindical, al referirse a la incertidumbre que genera la posible llegada de nuevos operadores. Recordó además que, cuando ingrese un nuevo patrón, comenzará la liquidación de las líneas actuales, y alertó que las nuevas administraciones no darán abasto para cubrir el servicio, lo que podría agravar aún más la crisis del transporte.
Mantienen esperanza en lograr pequeños cambios
Pese a que la ley ya fue aprobada, desde la FUTT reconocieron que este reclamo constituye un “último pataleo de ahogado”. Sin embargo, mantienen la esperanza de que, en el proceso de reglamentación, se puedan modificar algunos aspectos de la normativa que hoy generan rechazo y preocupación en el sector.
En este contexto de tensión, los trabajadores confirmaron que habrá huelga los días 16 y 17 de diciembre, en defensa de lo que consideran son sus derechos laborales y “por la estabilidad del sistema actual”.


