En el marco de la campaña regional “Latinoamérica Unida Dona Sangre”, ayer se realizaron jornadas de donación voluntaria, con énfasis en la necesidad de sostener el abastecimiento durante las fiestas y el inicio de las vacaciones.
La donación voluntaria de sangre volvió a instalarse esta semana en la agenda sanitaria, en un momento sensible del calendario. Con el aumento de viajes, celebraciones y accidentes viales, la demanda hospitalaria crece al mismo ritmo que suelen caer las reservas en los hospitales. Dentro de ese contexto se desarrolló una nueva edición de “Latinoamérica Unida Dona Sangre”, una acción regional que Paraguay integra por quinto año consecutivo.
Las actividades arrancaron días atrás con colectas simultáneas en instituciones públicas de Asunción, entre ellas dependencias sanitarias y fuerzas militares, donde funcionarios y personal civil se sumaron como donantes. Estas jornadas permiten reforzar el stock mediante la obtención de sangre total que, tras el proceso técnico correspondiente, se traduce en glóbulos rojos, plaquetas y plasma, componentes esenciales para cirugías, tratamientos oncológicos, emergencias y pacientes crónicos.
La campaña además se realizó en la vía pública, con mensajes dirigidos a sensibilizar sobre la importancia de donar de manera regular y voluntaria. El mensaje que deja esta campaña es romper con la lógica de la donación de reposición y avanzar hacia una cultura solidaria sostenida en el tiempo, especialmente en semanas donde la disponibilidad de donantes suele disminuir.
Ayer, la jornada estuvo abierta al público desde las primeras horas de la mañana en la Casa del Donante, la convocatoria incluyó la participación de organizaciones civiles, entre ellas un grupo de motociclistas que acompaña la actividad como gesto simbólico de apoyo y visibilización. La presencia de estos colectivos busca ampliar el alcance del mensaje y atraer a personas que aún no se animaron a donar.
Desde los equipos técnicos que trabajan en la recolección y procesamiento de sangre insisten que una sola donación puede salvar hasta tres vidas. Cada bolsa obtenida se fracciona en distintos componentes que luego se distribuyen según la necesidad clínica de los pacientes. En épocas festivas, esa capacidad de respuesta se vuelve crítica ante urgencias imprevistas y procedimientos programados que no pueden postergarse.
La campaña regional, que se replica de forma simultánea en varios países de América Latina, también se apunta a fortalecer la cooperación entre servicios de sangre y organizaciones comunitarias.








