Luego de que la Villa Serrana sea visitada por alrededor de 2 millones de feligreses durante la festividad de la Virgen de Caacupé, funcionarios de Aseo Urbano de la capital espiritual recolectaron 500 toneladas de basura, producida entre el 28 de noviembre y el 8 de diciembre. La limpieza continúa, por lo que la cantidad puede aumentar.
El rector de la Basílica Santuario Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé, presbítero Rubén Darío Ojeda, lamentó que tras la fiesta patronal la ciudad haya quedado repleta de desechos. A pesar de que se estableció un plan de contingencia y se dispusieron numerosos basureros en toda la ciudad, aún así, la gente arrojó desperdicios al suelo, generándose un total de 500 toneladas de basura durante el novenario, entre el 28 de noviembre y el 8 de diciembre.
“Hay cuestiones que quedan pendientes”, expresó el presbítero Rubén Darío Ojeda. Una de las principales cuestiones a mejorar es la gran cantidad de basura que dejó la masiva concurrencia.
El sacerdote señaló que la presencia de tanta gente genera “rastros de inconsciencia” respecto al manejo de los residuos. “Nos falta mucha conciencia de la limpieza”, lamentó el clérigo, al tiempo de recordar que esta educación debería instalarse en la familia, en la escuela y en las universidades. “El principio de la limpieza está en no ensuciar”, recordó.
Relató que incluso en los alrededores de la Basílica, algunos basureros estaban vacíos, mientras la gente dejaba sus envases de plástico en el piso.
Desde la tarde del 8 de diciembre la ciudad está siendo limpiada y se estima que se demorará una semana en volver a la normalidad. Hasta el momento, se recolectaron 500 toneladas de basura, pero la cantidad podría aumentar, pues la limpieza sigue, indicó el responsable de comunicación de la municipalidad caacupeña, Lucas Chaparro.
“Falta civilización”
El padre Ojeda indicó que este año la cantidad de peregrinos se triplicó, algo que atribuye al año jubilar declarado por la Iglesia Católica. Consideró que no se trata de buscar culpables entre las autoridades, sino de promover la civilización y la responsabilidad individual. Recordó que los obispos insisten en sus homilías sobre el cuidado del medioambiente, nuestra “casa común”, siguiendo los mensajes de la carta del papa Francisco.
Conflictos entre feligreses y comerciantes
En cuanto a los incidentes registrados, mencionó conflictos esporádicos entre feligreses y comerciantes, principalmente por el alquiler de sillas. Señaló que hubo abusos, chantajes y precios excesivos, aprovechándose de la necesidad de la gente de sentarse durante las misas. También indicó que algunos vendedores no respetan el silencio, generando quejas porque los fieles no pueden concentrarse en la oración.
Aun así, el rector destacó que en general el balance de la festividad fue positivo y que no hubo inconvenientes mayores. Durante todo el novenario acudieron a la capital espiritual dos millones de personas, y un millón solo en la víspera del día principal, incluyendo tanto a feligreses locales como visitantes.




