La tradicional cerámica negra de Itá, Tobatí y Yaguarón fue declarada por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial, que requiere medidas urgentes de salvaguardia. El reconocimiento apunta a proteger el saber que se transmite por generaciones de mujeres artesanas y, actualmente, se ve amenazado por el desinterés de las nuevas generaciones, la presión del mercado y la pérdida de materias primas.
El ñai’ũpo, una de las expresiones artesanales más representativas de nuestro país, fue incorporado esta semana a la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere Medidas Urgentes de Salvaguardia de la Unesco. La decisión fue tomada durante la vigésima sesión del Comité Intergubernamental del organismo, desarrollada en Nueva Delhi, India, y coloca al oficio cerámico de nuestros ancestros entre aquellos considerados en riesgo de desaparición a nivel mundial.
El ñai’ũpo, un arte generacional
El ñai’ũpo se trata de una técnica de cerámica negra practicada principalmente en Itá, Tobatí y Yaguarón, que es sostenida históricamente por mujeres que transmiten el conocimiento de manera oral y práctica, que va de generación en generación. La inscripción en esta lista implica la necesidad de aplicar acciones para evitar que desaparezca este arte.
La postulación del ñai’ũpo fue impulsada por las propias comunidades de artesanas, que desde hace años advierten sobre la disminución de practicantes, el escaso interés de jóvenes aprendices y las dificultades para acceder a materias primas de calidad. Ya en 2021, la técnica había sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial a nivel nacional, lo que permitió avanzar luego hacia la postulación internacional.
El expediente presentado ante la Unesco incluyó un diagnóstico detallado de los riesgos que enfrenta el oficio. Entre ellos figuran la degradación de los esteros de donde se extrae el barro negro, el encarecimiento de los insumos, la competencia con productos industrializados y la falta de espacios sostenidos de formación para nuevas ceramistas.
Durante la sesión en la que se trató la candidatura paraguaya, el Comité valoró especialmente la profundidad del conocimiento involucrado en la técnica, su fuerte arraigo comunitario y el rol central de las mujeres en la conservación de este saber. También se tuvo en cuenta el plan de salvaguardia elaborado junto a las comunidades, que propone acciones de formación, fortalecimiento organizativo y protección de los recursos naturales.
El ñai’ũpo se elabora a partir de arcilla negra extraída de esteros o canteras cercanas a las comunidades. La materia prima se mezcla con polvo de ladrillo y se modela mediante el método del colombín. Las piezas son alisadas con tacuara y herramientas naturales, decoradas con pigmentos de origen vegetal o mineral, pulidas y cocidas en hornos de leña. El característico color oscuro se logra a través del ahumado con hojas durante la cocción.
Más allá de su valor estético, esta cerámica expresa una relación directa con la naturaleza y una forma de organización social basada en la transmisión del conocimiento dentro del ámbito familiar y comunitario. Cada pieza concentra técnicas, tiempos de trabajo y conocimientos que no están escritos, sino aprendidos a través de la observación y la práctica.





