“El Cofre” es una iniciativa que apunta a acompañar a mujeres liberadas del sistema penitenciario en su proceso de reconstrucción personal, familiar y social. Este espacio pretende albergar a mujeres de manera temporal para un tratamiento integral de manera a reducir la incidencia.
El acompañamiento a mujeres que recuperan su libertad tras cumplir condena dejó de ser un punto ciego en la agenda penitenciaria con la puesta en marcha del programa pospenitenciario “El Cofre”, que apuntará a sostener el proceso de reinserción social de mujeres egresadas de los centros penitenciarios de Villarrica, Serafina Dávalos y el Complejo Penitenciario de Mujeres (Comple).
El programa surge a partir de un convenio de cooperación firmado entre el Ministerio de Justicia y Radio Transmundial, una radio cristiana. La propuesta ofrece alojamiento temporal, acompañamiento emocional, orientación espiritual, capacitación y asistencia práctica, con un enfoque integral para reducir la reincidencia.
El ministro de Justicia, Rodrigo Nicora, subrayó el déficit histórico en materia de atención pospenitenciaria en el país y la necesidad de construir respuestas concretas para quienes recuperan su libertad.
“La atención pospenitenciaria ha sido, durante décadas, una materia pendiente en nuestro país. Este acompañamiento es fundamental para reducir los altos índices de reincidencia”, expresó.
Nicora sostuvo además que el objetivo central del programa es instalar una mirada social distinta sobre las personas que egresan del sistema penal.
“Queremos instalar en la opinión pública la idea de que todos podemos equivocarnos, pero también todos merecemos una segunda oportunidad”, afirmó.
Las MPL enfrentan barreras sociales derivadas del encierro
El programa está dirigido específicamente a mujeres que, tras su egreso, enfrentan múltiples barreras, como la falta de redes familiares, escasas oportunidades laborales, estigmatización social y secuelas emocionales derivadas del encierro. En ese contexto, “El Cofre” propone un espacio de contención que combine lo social, lo emocional y lo formativo.
El edificio que alberga el programa cuenta con tres niveles, con áreas destinadas a la reflexión, dormitorios amoblados, sala-comedor, cocina y lavandería orientadas al emprendedurismo. Este modelo permite que las mujeres permanezcan de manera temporal mientras avanzan en el proceso de reinsertarse laboral y socialmente.
En el acto de inauguración participaron autoridades judiciales y penitenciarias, entre ellas el viceministro de Política Criminal, Rubén Maciel; la directora de Bienestar y Reinserción Social, Rosalía González; representantes de la Defensa Pública y magistrados del fuero de ejecución penal.
Durante la jornada se expusieron trabajos elaborados por mujeres privadas de libertad, como árboles navideños, tarjetas y pesebres realizados de forma artesanal, como muestra de los procesos de capacitación que se desarrollan dentro de los centros penitenciarios.
“El Cofre” se enmarca dentro de un conjunto de iniciativas que buscan dar continuidad al proceso de rehabilitación más allá del encierro. La apuesta central es intervenir en una de las etapas más críticas del sistema penal que es el retorno a la vida en libertad.
Estudios y experiencias regionales coinciden en que la ausencia de acompañamiento pospenitenciario incrementa significativamente la probabilidad de reincidencia. Frente a ese escenario, el programa se presenta como una herramienta de transición, donde el foco no está puesto únicamente en la asistencia material, sino en la reconstrucción del proyecto de vida.




