En la misa central de este lunes, el obispo recordó que ciudadanos y Estado deben trabajar juntos para responder a las necesidades sociales, ante miles de peregrinos que colmaron la Basílica.
La plazoleta de la Basílica de Caacupé estuvo colmada de feligreses que aguardaban en vigilia el inicio del día propio de la Virgen.
Desde distintas localidades del país, caminantes, grupos familiares y comunidades parroquiales llegaron durante la noche previa para ocupar espacios en la explanada y acompañar la misa central presidida por el monseñor Ricardo Valenzuela.
La movilización temprana permitió observar un flujo constante de fieles que, a pesar del cansancio acumulado por el trayecto, mantuvieron el ritmo de ingreso hacia el santuario principal conforme avanzaba la madrugada.
La misa central convocó a miles de personas que escucharon la homilía centrada en el lema “Denles ustedes mismos de comer”.
Valenzuela sostuvo que este llamado interpela de manera directa tanto a la ciudadanía como al Estado, y afirmó que responder a las necesidades sociales exige un trabajo conjunto y sostenido.
Indicó que el compromiso comunitario debe complementarse con políticas públicas capaces de atender de forma estructural las demandas más urgentes, especialmente en materia de servicios básicos, acompañamiento a familias vulnerables y fortalecimiento de la participación local.
Señaló que las responsabilidades no pueden recaer sobre un solo sector, sino que deben articularse para lograr resultados duraderos.
En otro momento de su mensaje, Valenzuela abordó la necesidad de fortalecer la institucionalidad como base para enfrentar desafíos sociales de largo alcance.
Señaló que la construcción de entornos más estables requiere reglas claras, participación ciudadana y mecanismos que garanticen un funcionamiento equilibrado entre autoridades y comunidades.
También mencionó que la convivencia social depende de la capacidad de escuchar y atender las distintas realidades que conviven en el país.
Recordó que la diversidad de contextos exige un enfoque de diálogo y compromiso mutuo, tanto dentro de las familias como en los espacios comunitarios e institucionales. El llamado a “dar de comer” incluye no solo la asistencia material, sino la disposición para acompañar, contener y promover acciones que favorezcan la integración social.
Mensaje centrado en la responsabilidad compartida
Durante su homilía, Valenzuela destacó que el llamado evangélico exige asumir un papel activo en la construcción de respuestas ante las necesidades sociales.
Indicó que la corresponsabilidad se basa en la cooperación entre ciudadanos, organizaciones y autoridades, y que la atención a sectores vulnerables requiere decisiones concretas y coordinación constante.
Recordó que la realidad actual demanda esfuerzos articulados que permitan sostener programas de apoyo, fortalecer redes comunitarias y promover acciones que mejoren las condiciones de vida.




