Con escobas, guantes, bolsas y mucha voluntad, jóvenes becarios de la Gobernación de Cordillera realizan mingas ambientales en los días previos a la fiesta patronal en honor a la Virgen de Caacupé. Los universitarios limpian los senderos por donde pasan miles de promeseros y piden que, además de la fe, tengan también conciencia.
En estos días en que el país entero tiene los ojos puestos en la capital espiritual, un grupo de jóvenes becarios de la Gobernación de Cordillera madruga para dejar limpio el camino de quienes llegan con promesas, agradecimientos y sueños en el corazón. Son chicos y chicas que, más allá de su beca académica, aportan un gesto sencillo pero profundo: mantener limpia la ciudad de Caacupé, que esta semana será visitada por al menos 1.500.000 feligreses.
Cada año, la Itaipú Binacional se suma a esta labor comunitaria que ya forma parte del espíritu de la festividad. El ingeniero Ignacio Riquelme, del área de Educación Ambiental dependiente de la Superintendencia de Gestión Ambiental de la Binacional, explicó a La Tribuna que acompaña a los jóvenes, pues la beca que les otorgaron incluye una cláusula que establece que deben brindar una contraprestación con servicio comunitario. “Ellos hacen como una forma de devolver un poquito a la comunidad. Trabajamos con las secretarías de Turismo y de Juventud de la Gobernación de Cordillera, y desde la Itaipú les apoyamos con implementos, bolsas, camiones y la logística necesaria”, señaló Ignacio Riquelme.
Tres jornadas de limpieza planificadas
Las mingas comenzaron el 28 de noviembre. En la primera jornada, los becarios limpiaron desde el Tupãsy Ykua hasta los alrededores de la Basílica. En tanto, la segunda intervención cubrió el tramo que va desde el kilómetro 52 hasta el templo, un sector donde la caminata de peregrinos y la devoción se vive intensamente. La tercera y última minga será el 7 de diciembre, cuando el flujo de promeseros alcance su punto más alto.




