Fueron presentados ayer los resultados finales de una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en el Mercado N.º 4. En la investigación se detectaron las necesidades más urgentes del centro comercial, que es eje de memoria y tradición en la capital.
El director general de Mercados, Alejandro Buzó, presentó los resultados de una encuesta realizada con ayuda del Instituto Nacional de Estadística (INE) y con la colaboración de los expertos regionales en infraestructura, la arquitecta Mabel Causarano y el ingeniero Roberto Lima.
En el estudio identificaron las necesidades más urgentes del histórico centro comercial, que este año cumplió 83 años.
El objetivo, dijo el responsable del mercado, es que este importante centro de ventas esté puesto a punto con mejoras para el momento en que la ciudad de Asunción cumpla 500 años, en el año 2037.
De manera a fortalecer la puesta en valor de este emblemático lugar, que no es solo un espacio de comercio, sino de socialización y turismo. En la ocasión se presentaron los primeros avances estadísticos que se hicieron para fortalecer su valor histórico, social, económico y cultural.
Entre los grandes pendientes del eje de compras más popular de Asunción se mencionó la ausencia de techos para que los comerciantes se protejan de las lluvias. Esta carencia implica que cuando hay mal tiempo, las ventas no se pueden realizar.
Mercado no tiene desagüe pluvial
Por otra parte, el mercado no cuenta con un sistema de desagüe pluvial. En consecuencia, los servicios de sanitarios y agua corriente son escasos. “El acceso a agua incluso para tomar es insuficiente porque no hay un sistema”, reconoció el director.
En el camino por comenzar a resolver las grandes deficiencias, los citados más arriba serán los puntos prioritarios que se enfocarán en resolver durante el año 2026, explicó Buzó.
No obstante, el principal objetivo de este proceso estadístico no es simplemente prometer que se harán mejoras, sino elaborar un plan maestro que será una guía de acción para que incluso las futuras autoridades puedan seguir mejorando este importante centro de compras, puntualizó el funcionario.
La encuesta fue supervisada también por el Fondo de Población de las Naciones Unidas y la comunidad de vendedores, que participaron activamente del proyecto.
Primera encuesta directa con trabajadores
La arquitecta Mabel Causarano, quien además es directora de Posgrado y Extensión Universitaria de la Universidad Católica, resaltó que esta es la primera investigación en la que se recolectan datos de permisionarios y se conocen de primera mano sus inquietudes.
Resaltó la importancia de comenzar cuanto antes la renovación de este lugar de historia y memoria.
Las encuestas incluyeron datos como el origen de los vendedores, y los datos reflejaron que provienen de ciudades lejanas del departamento Central, pero aun así, la distancia no es impedimento para que diariamente lleguen a este epicentro comercial a ofertar sus mercaderías.
Los resultados arrojaron que el 67,7% de ellos son locatarios; es decir, rentan locales privados, en tanto 32,3% son permisionarios; es decir, pagan un canon a la Municipalidad de Asunción.
Esencia popular intacta
El estudio indicó también que pese al paso del tiempo se sigue manteniendo la esencia de mercado popular y hay al menos tres generaciones de vendedores que pasaron por toda su historia, pues comerciantes pasaron la posta a sus hijos y nietos.
Otra gran preocupación tiene que ver con la seguridad eléctrica del mercado. Se cuenta con cableado que todavía tiene mucho por avanzar, aunque se hicieron arreglos eléctricos para mejorar los que eran de extrema peligrosidad y en el pasado generaron incendios.
La seguridad de la gente es un punto en el que Alejandro Buzó señaló avances. En este sentido, anunció que en los próximos días se habilitará una base permanente del Grupo Lince y el personal hará patrullaje diario en toda la zona comercial.
Entre las materias pendientes se mencionó la importancia de contar a mediano plazo con un buen sistema de protección contra incendios y cámaras de vigilancia enlazadas con monitores.
Además, se mencionó la necesidad de accesos peatonales más cómodos para comerciantes y clientes, y de homogeneizar las casillas para mejorar el orden del mercado.
El tiempo cambia sitios, personas y sistemas de forma a veces implacables, pero, de alguna manera, el mercado logró mantener intacta su esencia, adaptándose a la vez a herramientas modernas que les permitan cumplir un objetivo inalterable: llevar el sustento a la mesa familiar.




