Ao po’i oficial: la artesanía paraguaya se viste de Estado

La decisión del Gobierno de adoptar el ao po’i como prenda preferente y la visión del IPA de llevarlo a las aulas.

| Por La Tribuna
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La decisión del Gobierno de adoptar el ao po’i como prenda preferente y la visión del IPA de llevarlo a las aulas.

El reciente decreto del presidente Santiago Peña que declara al ao po’i como “prenda de utilización preferente oficial del Gobierno Nacional” para la primavera 2025 y el verano 2025-2026 fue recibido con entusiasmo por el sector artesanal. Desde el Instituto Paraguayo de Artesanía (IPA), su presidenta, Andrea Vázquez, celebró la medida como un espaldarazo directo a miles de familias que viven de este oficio tradicional.

“Así mismo como estás contando, esta iniciativa por parte del Gobierno Nacional impulsa no solamente a la producción de esta artesanía particular que es el ao po’i, sino que también a que todos los funcionarios públicos usemos por lo menos una vez a la semana de manera obligatoria el ao po’i como prenda formal”, explicó Vázquez. El decreto apunta justamente en esa dirección: promover el uso cotidiano de una prenda fresca, apropiada para las altas temperaturas, y al mismo tiempo fortalecer la identidad cultural paraguaya.

El impacto económico potencial es significativo. Solo en el departamento de Guairá, el IPA tiene registradas a más de 6.000 bordadoras. “En el ao po’i nosotros tenemos más de 6.000 artesanas bordadoras registradas en todos los departamentos”, detalló la presidenta del IPA, al recordar que el tejido se produce en diversas ciudades y luego se articula con el sector de confecciones en todo el país. La cadena productiva se organiza en equipo: unas se encargan del bordado y otras de confeccionar la camisa, la chompa o el vestido, generando trabajo colaborativo dentro y fuera de las comunidades.

La medida del Ejecutivo también tiene una dimensión simbólica. Para el IPA, el ao po’i forma parte de las “técnicas emblemáticas de la artesanía paraguaya que realmente tienen un contenido de identidad que representa al Paraguay”. Cada puntada conserva memoria: de familias, de comunidades y de una tradición textil que distingue al país frente al mundo. En ese sentido, la presencia del ao po’i en oficinas públicas, actos protocolares y eventos oficiales refuerza el mensaje de orgullo por lo propio.

Pero el sueño va más allá de las oficinas del Estado. Andrea Vázquez adelantó que el IPA trabaja en una propuesta para incorporar esta prenda también en el ámbito educativo: “Nosotros desde el IPA tenemos una aspiración mucho más grande, que es de lograr también que en todas las escuelas y colegios nuestra camisa de ao po’i blanca e inmaculada se vuelva uniforme de gala más adelante”. Para alcanzar ese objetivo, el plan es avanzar de manera gradual, a través de proyectos pilotos con instituciones seleccionadas a partir del año 2026, permitiendo ajustar la logística y la producción.

Según Vázquez, la capacidad del sector está a la altura del desafío. “La idea es justamente después que vaya amplificando; realmente la capacidad de producción, como te digo, es muy grande”, afirmó. Además de las bordadoras, se suma “la potencia del sector de confecciones en todo el país”, lo que permitiría responder a una demanda creciente tanto del Estado como de instituciones educativas y del público en general. El decreto presidencial, en ese contexto, funciona como una señal clara de que el mercado interno puede expandirse si se sostiene la política de promoción.

Desde el IPA recuerdan que su misión central es “proteger y fomentar el trabajo, los oficios que representan a nuestra identidad paraguaya”. Por eso, la institución distingue entre productos hechos a mano que pueden encontrarse en cualquier parte del mundo y aquellas piezas que solo pueden asociarse al Paraguay, como el ao po’i, el ñandutí o la tradicional hamaca paraguaya. Al privilegiar estas técnicas en las políticas públicas, se garantiza que el crecimiento económico vaya de la mano con la preservación de la cultura.

El uso preferente del ao po’i en la administración pública, sumado a las aspiraciones de incorporarlo como uniforme de gala en escuelas y colegios, abre una ventana de oportunidades para miles de artesanas y confeccionistas. Al mismo tiempo, envía un mensaje potente: vestir ao po’i no es solo una elección estética para el calor, es también una forma de decir que Paraguay valora, cuida y proyecta al futuro el trabajo de sus creadoras y creadores.

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