Cientos de mujeres de zonas rurales y urbanas llegaron a la capital para participar de la marcha por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Con carteles que recordaban a las 33 víctimas de feminicidio registradas en 2025, reclamaron justicia, protección y políticas públicas efectivas.
Una numerosa delegación de mujeres provenientes de distintos puntos del interior del país arribó este martes a Asunción para sumarse a la tradicional marcha del 25N, que cada año busca visibilizar la violencia estructural que afecta a las mujeres paraguayas.
La concentración principal tuvo lugar en la Plaza Uruguaya, punto desde el cual las participantes iniciaron su recorrido hacia la Plaza de la Democracia bajo el lema “Por nuestros derechos y contra todas las violencias”.
La movilización se enmarca en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, fecha que invita a reflexionar sobre la persistencia de agresiones físicas, psicológicas, económicas y simbólicas en todo el país.
Este año, las manifestantes llevaron carteles con los nombres de las 33 mujeres asesinadas en hechos de feminicidio en lo que va del 2025. Cada nombre simboliza una vida perdida y un caso impune o con respuestas insuficientes del Estado.
A raíz de estos crímenes, 64 menores quedaron huérfanos, recordando el impacto profundo y silencioso que deja cada feminicidio en las familias y comunidades.
“Venimos de distintas zonas del país porque el reclamo es justo. ¡Basta de violencia hacia la mujer! El Estado no demuestra la protección que necesitamos, ni en seguridad, ni en salud, ni en trabajo”, expresó una manifestante.
La mujer también denunció desigualdades laborales, señalando la sobrecarga horaria que enfrentan, los salarios más bajos y las dificultades que viven las madres que deben llevar a sus hijos a sus lugares de trabajo para amamantarlos.
Otra participante, llegada desde el departamento de San Pedro, lamentó que no exista un respaldo efectivo para las mujeres, especialmente para las campesinas, quienes —afirmó— enfrentan múltiples injusticias cotidianas.
“No nos apoyan en la producción, ni en salud, ni en educación. Por eso marchamos: para que algún día el Gobierno escuche el grito de las mujeres”, manifestó.
La dirigente campesina Teodolina Villalba insistió en que sufren una doble marginación: por su condición de mujeres y por su situación rural. Relató que deben viajar largas distancias para realizar denuncias, recibir atención médica o enviar a sus hijos a la escuela.
Villalba agregó que la crisis afecta también al trabajo agrícola: “Como productoras sentimos esta marginación. Nuestros productos no tienen precio y el Gobierno pretende imponer impuestos al pequeño productor”, cuestionó.
Al cierre de la marcha, las manifestantes reiteraron su pedido de políticas públicas concretas y efectivas, clamando por una vida libre de violencia. Muchas expresaron su esperanza de que algún día se construya una patria más justa y segura para todas las mujeres.
“Queremos ser oídas”: mujeres rurales se movilizan en la marcha del 25N.
Cientos de mujeres de zonas rurales y urbanas llegaron a la capital para participar de la marcha por el Día Internacional de la Eliminación de la Vio…


