De la lejana Belén de Judea a Areguá. Las tradicionales figuras que representan el momento del nacimiento del Niño Jesús, y que son infaltables en cada hogar paraguayo en esta época, ya esperan a sus compradores en la ciudad de la cerámica. Los artesanos animan a los clientes a visitarlos y aseguran que son la mejor opción tanto en precios como en calidad.
A finales del mes de noviembre, el entusiasmo por la cercanía de las fiestas de fin de año ya se respira en el aire junto con el aroma de la flor de coco.
Más allá del arbolito, las luces, y otras costumbres traídas de otras culturas, hay un elemento mucho más autóctono que representa a la espiritualidad de los paraguayos: el pesebre.
Por más pequeño que sea, siempre hay uno en cada hogar. Pero si la economía sonrió durante el año, muchos son los que consideran buena idea renovar las piezas que recrean el nacimiento del Niño Jesús.
En la ciudad de Areguá, cuna de la alfarería, los artesanos se prepararon con mucha anticipación para presentar a sus clientes una oferta novedosa este año.
Colores tradicionales, tonos pastel, figuras con toque infantil, piezas pintadas con betún de judea. Las tendencias son numerosas; algunas que dejaron de usarse vuelven a estar de moda y otras se mantienen siempre vigentes.
Las opciones y tamaños están adecuadas a todos los bolsillos. “No por ser algo económico es menos bello”, nos dice la artesana Mirtha Delvalle, quien trabaja con toda su familia en el rubro de la cerámica.
Piezas se hacen con mucha anticipación
Nos cuenta que, para llegar a tiempo con bellas piezas y mucha variedad, se prepararon desde el mes de mayo en el trabajo de moldeo de la arcilla.
Los cinco integrantes de la familia de Mirtha son artesanos alfareros. Los hombres son los encargados de las labores de cocción del barrio y de elaborar las piezas, mientras que ella y sus hijas se encargan de plasmar su creatividad en la pintura, agregando minuciosos detalles a cada personaje.
La artesana nos cuenta que un juego pequeño de pesebre se puede encontrar desde G. 100.000 ya con la casita de madera rústica y paja.
Si este año quiere darse el gusto de tener piezas más grandes, un pesebre de tamaño considerable cuesta G. 500.000. “Claro, no saltamos directamente de G. 100.000 a G. 500.000, hay tamaños intermedios que cuestan G. 150.000 y G. 200.000”, comenta doña Mirtha.
Un producto muy vendido desde hace dos años, según la vendedora, es el arbolito de ysypo (liana). Los hay en distintos tamaños y modelos, y llevan un minucioso trabajo artesanal, nos explicó la entrevistada. Se pueden encontrar en tamaño pequeño, desde G. 50.000 en adelante.
Para los que ya tienen pesebre y están interesados en renovar solo la casita, esta se puede adquirir a partir de G. 25.000. Dependiendo del tamaño que se elija, sus precios llegan hasta G. 350.000.
Ahora bien, si lo que se busca es un pesebre de tamaño realista, el más costoso que se ofrece este año cuesta G. 3.500.000.
¿Hay gente con mucho dinero que compra este tamaño de pesebres? Es la consulta que le hacemos a Mirtha, que responde sin dudar: “Sí”.
“Hay personas con recursos que vienen y pagan al contado. Son las que no esperan a fin de mes, no como nosotros, que tenemos que planificar para cuando nos paguen el aguinaldo. Vienen en camionetas y se llevan las enormes piezas”, cuenta risueña.
Tendencias del mundo en Areguá
Mirtha nos aclara que no por ser señoras adultas las artesanas de Areguá dejan de actualizarse. Según nos comentó, permanentemente investiga en internet y se mantiene al tanto de las últimas tendencias en materia de pesebres.
“Actualmente se usan mucho los tonos pastel, pero son para pesebres más bien para niños. También están los que llevan betún de Judea encima de la pintura; estos son una tendencia que no pasa de moda. Los colores tradicionales que un tiempo pasaron se están volviendo a usar. Los que nos dedicamos a esto tenemos que estar a la moda, sino no vendés nada, no hacés patria”, opinó.
Según la vendedora, comprar un pesebre en Areguá conviene mucho más que en cualquier otro lugar. “Tenemos buen precio, pero competimos por sobre todo en calidad”, afirmó.
La comerciante se mostró optimista en cuanto al panorama de este año para las ventas. Dijo que desde noviembre se percibe mayor circulante y tiene expectativas de mejorar los ingresos con respecto al año pasado.



