Pablo Medina (28) trabaja como conductor de plataforma de Bolt desde hace cuatro años, cuando se quedó sin trabajo un poco después de la pandemia. Apenas estaba empezando en el rubro cuando en las noticias escuchó del primer asesinato a un chofer de una de las aplicaciones.
En ese momento, sintió miedo de ser la próxima víctima en su búsqueda del sustento diario, y pensó cómo podía hacer para seguir trabajando sin arriesgarse.
Comenzó a investigar cómo trabajaban los conductores de otros países, y se inspiró en los taxistas de Nueva York para crear su propio sistema.
Después de analizar opciones con un herrero, decidió instalar una divisoria de hierro que lo separa totalmente del pasajero, preservándolo de ataques por la espalda.
“No quería dejar a mi familia, a mi novia, abandonadas y como me gusta trabajar muy temprano, desde las 03:00 hasta el mediodía, me decidí a hacerlo pero con precaución”, expresó el trabajador en entrevista con La Tribuna.
El día que la divisoria lo salvó
Pero así como le encuentra ventajas a esta franja de tiempo, pronto empezó a sentir más de cerca el peligro, y la inmensa creatividad que poseen los delincuentes para concretar asaltos haciéndose pasar por pasajeros.
En todos estos años, recuerda una sola vez en la que se dio cuenta de que dos hombres querían asaltarlo, y fue entonces cuando la reja lo salvó.
“Me pidieron un viaje a Lambaré. Vi el perfil de la persona y tenía una buena calificación. A las 4:30 am, entré a un pasillo y estaban esperándome dos pasajeros en una esquina. Sospeché un poco”, relató Pablo Medina.
El pasajero le dijo que el viaje era para su amigo y solo subió uno de los muchachos. Como siempre, Pablo llaveó sus puertas de adelante y encendió la luz interior del auto. Cuando el hombre vio que el móvil tenía rejas, quedó petrificado.
“De repente dice que se olvidó de su billetera. Volvió con el amigo, giraron en un pasillo y cancelaron el viaje. La reja los hizo desistir del asalto”, concluyó el trabajador.
Recomienda método a las conductoras
Medina sabe que no hay ningún método 100 % seguro y que la reja no lo protegería, por ejemplo, contra un disparo, pero por el momento está conforme con sembrar la incertidumbre en los asaltantes para que piensen dos veces antes de escogerlo como víctima.
“Les recomiendo a mis colegas este método, más que nada a las mujeres conductoras que no solo sufren asaltos, sino acoso”, dice Pablo finalmente.
Historias como las de Pablo la tienen todos los conductores. Alberto, por ejemplo, fue víctima de mujeres que recurrieron al “acting”, para despistar y terminaron llevándose su recaudación amenazándolo con un cuchillo de mesa.
Los trabajadores del rubro del transporte particular no dejan que el miedo los paralice. Después de todo, las necesidades del día a día no esperan, y no hay otra opción más que salir a buscarse la vida, combatiendo a la inseguridad como se pueda.


