Una psicóloga clínica explica que “el cuerpo y la mente son aliados; si uno se debilita, el otro también lo siente”. Por eso, una estrategia integral es clave: alimentación equilibrada, descanso adecuado, actividad física moderada y conexión social saludable.
La OPS por su parte indica que las intervenciones de promoción y prevención de la salud mental tienen como objetivo fortalecer la capacidad de un individuo para regular las emociones, reducir los comportamientos de riesgo y desarrollar capacidades para manejar la adversidad. Todas las personas enfrentan de distinta manera la crisis, pero en todos los casos las redes de apoyo son fundamentales.
Hablar y pedir ayuda fortalece la red de apoyo
En los momentos de crisis, muchos creen que deben resistir en silencio. Sin embargo, el aislamiento emocional debilita.
Hablar y pedir ayuda no es señal de debilidad, sino un acto de valentía y cuidado personal. Nadie atraviesa una crisis solo. Conversar, pedir ayuda profesional o emocional y mantener contacto con seres queridos fortalece la red de apoyo. “Compartir lo que nos pasa no nos hace débiles; nos hace humanos”, enfatizan los profesionales.
La salud mental es un estado de bienestar que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad. Es parte fundamental de la salud y sustenta las capacidades individuales y colectivas para tomar decisiones, establecer relaciones y dar forma al mundo en el que vivimos. Por ello, en los momentos de crisis por estrés, pérdida de un ser querido, o situaciones extremas que afectan la estabilidad emocional, lo mejor es pedir ayuda.
Muchos se preguntarán cómo hacerlo y la primera manera es hablar con la persona de confianza y acudir al profesional (psicólogos, psiquiatras), que tiene las herramientas y conocimientos para ayudar. Psicólogos, psiquiatras, terapeutas o consejeros son aliados en la reconstrucción del equilibrio. En el país y otros países existen líneas gratuitas y centros comunitarios con atención psicológica.
Ejercicios reducen hormonas del estrés y fortalecen la salud emocional
Una recomendación saludable para superar momentos que pueden alterar la salud emocional o mental es el ejercicio porque el movimiento del cuerpo libera endorfinas, con lo que se reduce el cortisol (la hormona del estrés) y mejora la capacidad para pensar con claridad. En situaciones de adversidad personal, los ejercicios ayudan a mantener el control, por eso una rutina, ya sea caminar, estirarse, bailar, respirar profundo, ayuda. Pequeños gestos de movimiento que devuelven la sensación de control.
Alimentación consciente y descanso reparador
Con las crisis se viene la ansiedad y la ansiedad puede conducir a comer inconscientemente, sin cuidar horarios ni necesidades corporales reales. Por ello, es necesario nutrirse con horarios establecidos y de manera saludable, priorizando frutas, verduras y proteínas magras. El agua también contribuye porque sostiene el sistema inmunológico y el estado de ánimo.
El descanso es uno de los primeros sacrificios en tiempos difíciles. Sin embargo, dormir bien es tan importante como comer o moverse. El sueño profundo restaura el cuerpo y ordena la mente. Dedicar unos minutos al día a la respiración, la meditación o simplemente al silencio puede reequilibrar el sistema nervioso. No se trata de huir de la realidad, sino de encontrar un punto de calma dentro de ella.
La salud, en tiempos de crisis, no es un lujo: es la herramienta que permite resistir y reconstruir. Cultivar el bienestar físico y mental se vuelve entonces un acto de fortaleza y de esperanza. En los momentos de crisis, muchos creen que deben resistir en silencio. Sin embargo, el aislamiento emocional debilita. Hablar y pedir ayuda no es señal de debilidad, sino un acto de valentía y cuidado personal.


