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Momentos de terror vivió un hombre atrapado en ascensor que se inundaba

Con mucho sacrificio, a sus 72 años, Vicente Miranda pudo comprarse un departamento en el edificio Look, del barrio Jara. Pero ser propietario no lo …

| Por La Tribuna

Con mucho sacrificio, a sus 72 años, Vicente Miranda pudo comprarse un departamento en el edificio Look, del barrio Jara. Pero ser propietario no lo salvó de padecer las consecuencias de una instalación deficiente de las cañerías. Quedó encerrado en el ascensor mientras el subsuelo del edificio se inundaba. Cuando lo rescataron, el agua le llegaba hasta el cuello.

Vicente Miranda (72) se mudó al edificio Look, del barrio Jara de Asunción, hace apenas un mes. Con mucho sacrificio, pudo reunir el dinero y comprar un departamento. Ser propietario no lo eximió de padecer las consecuencias de una conexión de agua deficiente que provocó una inundación que pudo haber sido fatal.

El domingo último por la mañana, vivió una situación que despertaría el terror de cualquier persona. No solo se quedó encerrado en el ascensor, que es una fobia común, sino que en el espacio reducido en el que se encontraba comenzó a entrar agua en grandes cantidades. Vicente estuvo a punto de ahogarse.

“Si pasaban 15 minutos más, no contaba el cuento”, comentó el hombre a nuestro equipo periodístico en una entrevista concedida ya en un momento más calmado.

Al momento del percance, el afectado no estaba solo. Lo acompañaba su perrito, al que había bajado con la intención de sacarlo a pasear.

Después de ingresar al ascensor, presionó el botón de la planta baja, pero una vez que llegó la puerta no se abrió. La máquina dio un sacudón y bajó al subsuelo.

Cuando Vicente presionó los botones, estos ya no funcionaban. El agua comenzó a ingresar en grandes cantidades y Vicente temió por su vida. Si bien se sentía desesperado, pudo conservar algo de calma, y golpeó la puerta en forma constante, con fuerza.

Así, logró ser escuchado por una vecina, que desde el segundo piso oyó los golpes provenientes del ascensor.

La vecina que le salvó la vida

Gracias a que Sonia, su vecina, tuvo la paciencia suficiente para bajar las escaleras y buscar piso por piso de dónde venían los gritos, y así Vicente pudo ser socorrido.

“Yo seguía tratando de abrir la puerta, pero no había caso. El perrito comenzó a pedirme socorro porque el agua le tomaba. Entonces, lo alcé en mis hombros”, continuó relatando el entrevistado.

Por suerte, su vecina Sonia Duarte escuchó unos ruidos, como eran constantes y fuertes salió y notó que provenían del ascensor.

Fue bajando piso por piso hasta detectar de dónde provenían los gritos.

Llamó a la administración y a los bomberos, pero el problema era que no había tiempo que perder. Era una situación donde segundos hacían la diferencia.

Por suerte, la vecina recordó que su cuñado, bombero voluntario, vivía a dos cuadras y lo llamó. En minutos, el hombre llegó con una pata de cabra y comenzó a forzar la puerta.

Al cuarto intento, logró abrir la caja de acero y hallaron a Vicente con el agua hasta el cuello.

Por fortuna, el mal momento que pasó no repercutió en la salud del afectado, que vivió un momento emocional fuerte.

Según lo que el vecino pudo preguntar hasta ahora a la administración del edificio, estos responsabilizan a la Essap por lo sucedido.

“Essap es la culpable porque una cañería principal no puede pasar por la vereda de una vivienda, tendría que pasar por el medio de la calle. “La realidad es que yo me salvé de milagro”, dijo.

Por último, lamentó que no se tuvo en cuenta la parte humana. “El director fue, estuvieron ahí hasta las 21:00 con otros directivos, pero en todo momento hablaban de hacerse cargo de la parte material. No preguntaron quién estuvo encerrado, prácticamente me ignoraron”, reclamó.

Además del riesgo de vida que pasó Vicente, cinco vehículos quedaron bajo agua, uno de los cuales le pertenece a este vecino.

Essap y constructora se tiran la pelota

Juan Pablo Morínigo, gerente de Redes de agua potable de la Essap, dijo a La Tribuna que la rotura no tuvo origen en la red pública, sino en una deficiencia técnica de la instalación interna del inmueble.

“Se empleó un accesorio no adecuado que se desprendió, provocando la fuga y posterior inundación en el subsuelo. Como consecuencia de esa primera rotura, se produjo el desprendimiento del caño perteneciente a la red de distribución de Essap ubicada en la vereda, lo que incrementó el volumen de agua acumulada en el sector”, expresó el funcionario.

Además, según reportó el vocero de la aguatera estatal, constataron un desplazamiento irregular de la línea principal, así como otras presuntas deficiencias en la construcción del edificio, entre ellas estructuras que invaden parcialmente la vereda pública.

Se encontraron, por otra parte, deficiencias en el mantenimiento del sistema pluvial y una conexión irregular al sistema cloacal, factores que agravaron la acumulación de agua, reportó Juan Pablo Morínigo.

Aclaran que la cuadrilla técnica acudió inmediatamente al lugar, reparó la cañería y restableció el servicio, y coordinó con la administración del edificio el desagote del estacionamiento subterráneo. Esta versión no coincide con la brindada por los vecinos del edificio, que dicen que la Essap demoró tres horas desde que hicieron el reclamo.

Morínigo mencionó que ya en agosto la Essap había detectado un consumo atípico en el inmueble, lo que evidenciaba que existía una pérdida, situación que fue comunicada a los responsables de esta cuenta, pero que no accionaron.

El gerente de Redes de agua potable aseguró que el ente público repondrá las pérdidas materiales, y, de confirmarse las irregularidades edilicias, la constructora será multada.

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