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IA busca optimizar el trabajo de médicos y potenciar la agricultura

En un contexto donde la automedicación y el uso simultáneo de fármacos son cada vez más frecuentes, un grupo de investigadores paraguayos trabaja en …

| Por La Tribuna

En un contexto donde la automedicación y el uso simultáneo de fármacos son cada vez más frecuentes, un grupo de investigadores paraguayos trabaja en herramientas de inteligencia artificial (IA) que son capaces de anticipar los efectos adversos de ciertas combinaciones de medicamentos y de optimizar la investigación biomédica, a ello suman una tercera investigación para los guaraní hablantes en el futuro.

Se trata de los proyectos CoFar y ProteIA, impulsados por el Centro de Innovación, Desarrollo e Investigación Tecnológica (CIDIT) y cofinanciados por el Conacyt. Estas iniciativas, lideradas por el investigador Luca Cernuzzi, presidente del CIDIT, abren un paso estratégico para fortalecer la investigación y formación de talentos nacionales tanto en tecnología, como en inteligencia artificial.

CoFar: anticipar riesgos antes de prescribir

El proyecto CoFar (Combinaciones Farmacológicas Inteligentes) aplica modelos de IA que analizan cómo diferentes medicamentos pueden interactuar entre sí y provocar efectos secundarios no previstos. El propósito será ofrecer una herramienta que oriente a los médicos antes de recetar y así tener en cuenta las combinaciones de los fármacos. “Queremos que el profesional pueda anticipar riesgos antes de prescribir”, explicó Cernuzzi. Cada medicamento por separado, suele ser seguro, sin embargo, al combinarse con otros podría generar reacciones adversas que no siempre son documentadas.

El sistema, que se encuentra en fase de validación experimental, se orienta tanto al sector médico como a los centros de vigilancia farmacéutica. Luca comentó en conversación con La Tribuna que en una primera etapa analiza combinaciones de dos fármacos, aunque el equipo ya trabaja en extender el modelo a tres o más, con un margen de predicción que supera el 97% de precisión, según los resultados obtenidos en simulaciones. Los algoritmos fueron desarrollados por jóvenes investigadores paraguayos formados en el exterior, varios de ellos doctorados en el grupo del profesor Alberto Paccanaro, de la Fundación Getulio Vargas (Brasil), y Royal Holloway (Reino Unido). “Estamos consolidando una generación científica capaz de producir conocimiento desde Paraguay y para Paraguay”, destacó Cernuzzi.

ProteIA: de la biología a la agricultura

El segundo proyecto, ProteIA, aplica inteligencia artificial para predecir interacciones entre proteínas en organismos nuevos o poco estudiados. Esta capacidad permite acelerar investigaciones en campos como la biología, la medicina o la agricultura, evitando largos procesos de ensayo y error. Cernuzzi explicó que la herramienta permite identificar qué organismos tienen mayor probabilidad de producir resultados funcionales antes de experimentar en laboratorio. “Por ejemplo, si se quiere desarrollar una variedad de tomate más grande, ProteIA puede indicar cuáles organismos son más compatibles para lograr ese injerto, reduciendo años de prueba biológica”. El modelo utiliza algoritmos de machine learning y minería de redes (técnicas aplicadas a sistemas complejos) para detectar patrones invisibles al ojo humano. “Nuestros algoritmos no reemplazan al científico, pero permiten tomar decisiones más informadas y seguras”, subrayó el investigador. Ambos proyectos están disponibles para la comunidad científica a través del portal del laboratorio del profesor Paccanaro (paccanarolab.org/verdict).

GuaranIA: preservar lenguas y culturas con IA

Más allá del ámbito biomédico, el CIDIT impulsa una tercera investigación, GuaranIA, una iniciativa que busca desarrollar un modelo de inteligencia artificial entrenado en guaraní, el idioma hablado por más del 70% de la población. El objetivo, según Cernuzzi, es democratizar el acceso a la tecnología y generar herramientas digitales útiles para las comunidades guaraní hablantes. “Estamos construyendo un corpus lingüístico enorme, prácticamente desde cero, porque la presencia digital del guaraní es mínima. Este trabajo busca crear un sistema que comprenda y responda en guaraní, pensado para la población que más lo utiliza”, explicó. El proyecto se extenderá por más de dos años y medio, y ya despertó el interés de universidades de Perú y Chile, que desarrollan iniciativas similares. “Queremos que GuaranIA sea un ejemplo de cómo la IA puede servir para preservar lenguas y culturas, no solo para innovar tecnológicamente”, señaló.

Paraguay, en el mapa de la ciencia

De cara al futuro, Cernuzzi considera que el desafío para el país no es solo crear tecnología, sino construir un ecosistema que combine investigación, educación y aplicación práctica de la inteligencia artificial. “La IA no debe ser vista como una moda, sino como una herramienta transversal que puede mejorar sectores estratégicos como la salud, la agricultura, la educación o la gestión pública. Pero para eso necesitamos formar talento local, invertir en infraestructura y, sobre todo, generar confianza en el uso ético y responsable de los datos”, señaló. Finalmente, el investigador adelantó que el CIDIT trabaja en la conformación de una red nacional de investigación en inteligencia artificial, que articule universidades, centros tecnológicos y organismos públicos.

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