Más de 50 médicos anestesiólogos del Hospital de Especialidades Quirúrgicas del Instituto de Previsión Social (IPS) presentaron su renuncia debido a las condiciones laborales en las que se encuentran, las que calificaron de precarias. Los profesionales denunciaron que la sobrecarga horaria y la baja remuneración no solo afecta la salud mental, sino que también ponen en riesgo la seguridad de los pacientes.
Los renunciantes reclaman el cumplimiento de la Ley 7.137/2023, que establece un régimen de 12 horas de trabajo semanales para médicos contratados o permanentes que cumplen funciones asistenciales. Sin embargo, explicaron que en el IPS trabajan 24 horas semanales por un salario de G. 4.500.000, y que tras los descuentos perciben unos G. 3.800.000, comparado a otras instituciones del Estado, donde los especialistas perciben alrededor de G. 5.000.000 por 12 horas laborales.
Según el comunicado de los renunciantes, los mismos “no buscan privilegios, sino el cumplimiento de la ley”. Los profesionales insisten en que la fatiga y las guardias prolongadas aumentan el riesgo de errores en cirugía y comprometen la atención a los asegurados. “Un médico exhausto no puede garantizar decisiones seguras”, advirtieron.
Por su parte, el gerente de Salud del IPS, Derlis León, confirmó que la institución convocará una mesa de trabajo el martes próximo para buscar una solución integral que abarque a todos los médicos contratados, no solo a los anestesiólogos. Aclaró que los servicios de cirugía programada se mantienen operativos y que el preaviso de 15 días permitirá mantener los procedimientos dentro de la normalidad.
León explicó que el principal obstáculo es la limitación presupuestaria y la disponibilidad de especialistas, ya que muchos médicos poseen múltiples vínculos laborales y deben adecuarse a los topes establecidos. “Buscamos un equilibrio que no afecte los servicios ni la estabilidad de los profesionales”, sostuvo.
Los anestesiólogos reiteraron su compromiso con los pacientes, pero advirtieron que no aceptarán seguir trabajando bajo condiciones que consideran injustas.


