Con solo 94 centímetros de altura, 12 kilos de peso y un precio de 1.300 euros, el robot Bumi, desarrollado por la startup Noetix Robotics, se ha convertido en el androide más económico del mundo. Noetix, con sede en Pekín y fundada en el 2023 por el joven ingeniero Jiang Zheyuan, quiere transformar la robótica de laboratorio en un fenómeno de consumo masivo. Su objetivo es claro: que cualquier persona pueda tener un robot humanoide en casa o en el aula, al mismo precio que un teléfono móvil de gama alta.
El anuncio de Bumi generó gran expectación en China y fuera de ella. Noetix lo define como “el primer robot humanoide de consumo con un precio accesible”, un punto de inflexión que podría abrir una nueva etapa en la historia de la tecnología doméstica. Las reservas comenzarán el 11 de noviembre, durante el Doble 11, la fecha comercial más fuerte del gigante asiático, equivalente al Black Friday occidental.
A diferencia de los colosos metálicos de Tesla o Boston Dynamics, que cuestan millones, Bumi pertenece a otra liga: robots pequeños, ligeros y diseñados para convivir con las personas. Puede caminar sobre dos piernas, mantener el equilibrio, bailar y responder a comandos de voz. En los videos de demostración se lo ve moviéndose con sorprendente fluidez, girando las caderas al ritmo de la música y deteniéndose para observar el entorno con sus “ojos cámara”.
El secreto detrás de su bajo costo radica en un diseño modular y materiales compuestos livianos. Sus 21 articulaciones —rodillas, codos, cuello y torso articulado— son manejadas por un sistema interno de control de movimiento desarrollado por la propia Noetix. La batería de 48 voltios y 3,5 Ah le da una autonomía de entre una y dos horas por carga, suficiente para sesiones educativas o de entretenimiento familiar.
El robot admite programación gráfica por bloques, pensada para niños y principiantes, y puede ser un asistente de aprendizaje, un compañero de estudio o un recurso para enseñar lógica y física básica. Con un simple arrastrar y soltar, los usuarios pueden crear rutinas: caminar, saludar, ejecutar secuencias o responder a comandos de voz. “Está diseñado para la educación y la curiosidad, no para la industria pesada”, aclaró la compañía al presentar el modelo.
El lanzamiento llega en un momento de auge para la robótica china. En julio, la empresa Unitree presentó el humanoide R1, de tamaño real, por unos 5.900 dólares, mientras que Ubtech mostró un robot escolar de dimensiones similares a Bumi, pero más caro. En ese contexto, Noetix reduce la barrera de entrada de forma radical, ofreciendo un humanoide bípedo funcional a una fracción del costo.
La compañía ya había dado señales de su potencial en abril, cuando su modelo anterior, el Noetix N2, de 118 centímetros, terminó segundo en la primera media maratón mundial de robots humanoides en Pekín, completando el recorrido en tres horas y 37 minutos. Aquel hito atrajo más de 2.500 pedidos y posicionó a Noetix como una de las startups de robótica de crecimiento más rápido en China.
Aun así, Bumi no está exento de interrogantes. Los ingenieros admiten que su resistencia y durabilidad todavía deben probarse en condiciones reales: ¿qué pasa si se cae, si se moja o si intenta subir una escalera? La empresa sostiene que el robot tiene un diseño modular fácilmente reparable, donde las piezas pueden cambiarse “como una rueda de automóvil”. También promete actualizaciones de software para mejorar la movilidad, el reconocimiento de voz y la interacción social.
Pero más allá de sus limitaciones técnicas, Bumi representa una revolución simbólica. En el aula, puede convertirse en una herramienta didáctica que acerque a los niños al pensamiento computacional. En casa, en un tutor paciente que repite ejercicios de matemáticas o ayuda a practicar idiomas. Y en el laboratorio, en un modelo base para investigadores y aficionados que antes necesitaban costosos equipos industriales.
El propio Jiang Zheyuan, de apenas 27 años, explicó la filosofía detrás del proyecto: “Queremos que la robótica deje de ser un lujo de las grandes empresas. Bumi es el primer paso hacia un futuro donde los humanoides sean tan comunes como un ordenador portátil”.
Mientras Occidente invierte miles de millones en humanoides de tamaño real —como el Optimus de Tesla, Figure o Apollo de Apptronik, todos a precios entre dos y cinco veces mayores—, China apuesta por la democratización tecnológica: máquinas pequeñas, asequibles y educativas.
Con Bumi, Noetix no solo quiere vender un robot: quiere que la robótica se vuelva parte de la vida cotidiana. Un androide de 94 centímetros que puede caber en un pupitre o acompañar la cena familiar, pero que también encarna un mensaje mucho más grande: la próxima revolución tecnológica no vendrá de los laboratorios, sino de los hogares.


