El emblemático penal femenino de Asunción fue clausurado tras más de un siglo de funcionamiento. Las autoridades destacaron el valor histórico del inmueble y su posible destino con fines sociales y culturales.
El Ministerio de Justicia realizó un recorrido guiado por las antiguas instalaciones del Buen Pastor, que funcionó durante más de un siglo.
Cierre Histórico en el Sistema Carcelario Paraguayo
El lugar, vacío tras el reciente traslado de 664 mujeres al nuevo complejo penitenciario de Emboscada, marcó el cierre definitivo de una etapa dentro del sistema carcelario paraguayo, en el marco del Operativo Umbral 2.0.
Este centro fue durante más de un siglo el principal reclusorio femenino del país. Su historia se remonta al 20 de diciembre de 1919, cuando comenzó a funcionar como un centro correccional dirigido por las Hermanas del Buen Pastor, en una antigua quinta construida entre 1897 y 1906. Con el tiempo, aquel espacio pensado para la acogida de mujeres y menores en situación de vulnerabilidad se transformó en una penitenciaría que operó durante 106 años.

Un “Antes y un Después” en la Administración Penal
Durante la visita, el viceministro de Política Criminal, Rubén Maciel, recordó que el cierre del penal marca “un antes y un después en la administración penitenciaria”. “Antes de intervenir este lugar, lo mejor era concretar el traslado, porque ya teníamos disponible una penitenciaría con infraestructura de primer nivel.”, señaló.
Continuando con la explicación, Maciel agregó que “Por primera vez se puede clasificar a las mujeres procesadas y condenadas, algo imposible en este edificio”, haciendo referencia a que el nuevo complejo tiene una capacidad para albergar a 1.235 internas. El recorrido comenzó en el sector de máxima seguridad, donde estuvieron recluidas internas de alto perfil como Carmen Villalba, Francisca Andino y Celia Maidana. Luego se visitaron los pabellones Libertad, Caracolito, Amanecer y el Salón 1, espacios que reflejan las marcadas diferencias en condiciones y niveles de deterioro.

Condiciones Precarias y el Futuro del Inmueble
El sector Caracolito, descrito como el más precario, albergaba unas 20 internas en espacios reducidos y con problemas eléctricos. En tanto, en el Salón 1 convivían más de 70 mujeres en condiciones deplorables y que eran tratadas por problemas de consumo, quienes ahora fueron trasladadas a módulos específicos para su tratamiento.
“Teníamos 17 mujeres en canto y coro, y otras en violín y piano. Esas clases continuarán en Emboscada. Era un momento de libertad dentro del encierro, una forma de rehabilitación real”, relató.
Consultado sobre el futuro del inmueble, el viceministro Maciel indicó que seguirá bajo administración del Ministerio de Justicia y podría destinarse a un uso social. “Tiene valor histórico. Fue casa de protección antes que prisión. Lo importante es que este cierre quede como una lección para no volver a estas condiciones”, afirmó.


