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El matrimonio infantil es una práctica que persiste en silencio

Según Plan International, diez de cada cien mujeres en situación de pobreza fueron casadas antes de los 18 años. El fenómeno, asociado a la desiguald…

| Por La Tribuna
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Según Plan International, diez de cada cien mujeres en situación de pobreza fueron casadas antes de los 18 años. El fenómeno, asociado a la desigualdad y la falta de oportunidades, afecta especialmente a comunidades rurales e indígenas.

Aunque el matrimonio infantil parece una práctica del pasado, las cifras revelan una realidad que aún está arraigada en nuestro país, principalmente en áreas rurales.

Según el informe “El Estado Mundial de las Niñas 2025: Déjame ser una niña, no una esposa”, elaborado por Plan International, cada tres segundos una niña en el mundo es obligada a casarse. Awuí en Paraguay, la situación afecta especialmente a las más vulnerables, ya que cuatro de cada diez mujeres de entre 20 y 24 años provenientes de hogares en situación de pobreza se unieron antes de cumplir 18 años, de acuerdo con la Cepal.

En conversación con La Tribuna, Laura Amarilla, gerente de proyectos de Plan International Paraguay, explicó que la práctica está arraigada en patrones culturales y desigualdades estructurales.

“En Paraguay, muchas familias consideran que una niña al tener su primera menstruación ya es mujer. Y en contextos de pobreza, el matrimonio o la unión temprana se perciben como una salida económica. Esto se ha naturalizado durante generaciones”, señaló.

Ley paraguaya y excepción de los 16 años

La ley paraguaya aún permite el matrimonio desde los 16 años con consentimiento de padres o jueces, una excepción que contradice los compromisos internacionales asumidos por el país.

“Aunque legalmente se prohíbe el matrimonio infantil, esa excepción de los 16 años perpetúa la vulnerabilidad de las niñas. Nuestro objetivo es que el Congreso elimine esa cláusula y se garantice la protección total de la niñez”, remarcó Amarilla.

Una práctica que se agrava en zonas rurales

La representante de Plan International apuntó que las uniones tempranas se dan con mayor frecuencia en zonas rurales y comunidades indígenas, donde la pobreza, la falta de oportunidades educativas y los embarazos precoces crean un círculo difícil de romper.

Afirmó que cerca del 75 % de los casos se dan en comunidades indígenas, donde la unión temprana se asocia a la cultura local y al rol económico que asumen las niñas. Es un fenómeno complejo, vinculado a la desigualdad de género y a la ausencia del Estado.

Estas uniones forzadas no solo vulneran derechos fundamentales, sino que tienen consecuencias graves en la salud física y emocional de las adolescentes, además de aumentar el riesgo de violencia y abandono escolar.

Campaña nacional para romper el silencio

En octubre, Plan International lanzó la campaña “Niñas libres de matrimonio infantil y uniones forzadas”, con el fin de sensibilizar a la sociedad y acompañar el proyecto de ley presentado en el Congreso que busca eliminar la excepción legal del Código Civil.

Explicó que no se trata solo de cambiar un artículo de la ley, sino de garantizar que las niñas vivan libres de violencia, accedan a la educación y puedan decidir sobre su futuro.

Como parte de las acciones de visibilización, la organización inaugurará el 11 de octubre, Día Internacional de la Niña, una instalación simbólica en la Plaza del Panteón de los Héroes: una hamaca que representa la libertad de las niñas para vivir su infancia sin presiones ni violencia.

“Queremos que esta campaña toque el corazón de la sociedad. Cada niña que logra seguir en la escuela y crecer libre de un matrimonio forzado representa una oportunidad de desarrollo para el país”, destacó.

Prevención y trabajo comunitario

Plan International trabaja desde hace tres décadas en Paraguay, en más de 300 comunidades, impulsando programas de empoderamiento, liderazgo y educación para niñas y adolescentes.

“Nuestro enfoque es la prevención, fortalecemos a las familias, trabajamos con padres, madres y comunidades para promover la paternidad responsable y la igualdad de género. Queremos que las niñas sean protagonistas de su propio futuro. Es hora de que las niñas sean niñas, no esposas. Y que la sociedad y las instituciones asuman esa responsabilidad con decisión y compromiso”, concluyó.

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