Ñandúes, ciervos de los pantanos y aguará guazú volverán a su hábitat natural, mientras dos yaguaretés criados en cautiverio serán enviados a Argentina para reforzar la población. La campaña “No a la caza furtiva” y otros 11 programas ambientales completan la agenda de conservación.
Las reservas de Yacyretá guardan no solo miles de hectáreas de bosques y humedales, sino también un compromiso vivo con la conservación ambiental. Bajo la dirección de José Alvarenga, jefe de Medio Ambiente de la Entidad Binacional, se desarrolla la campaña “No a la caza furtiva”, que apunta a frenar la incursión de cazadores en las 20.000 hectáreas de reservas naturales de la institución. Pero esta iniciativa no está aislada: forma parte de un entramado de 12 programas ambientales que buscan equilibrar la protección de la biodiversidad con la seguridad alimentaria y el desarrollo comunitario.
Programas ambientales: la cara visible de Yacyretá
Alvarenga detalla que cada programa tiene un espacio físico y objetivos concretos. Entre los más relevantes se encuentran:
Refugio Atinguy, que protege y reproduce especies en cautiverio.
Fauna Íctica, que fortalece la piscicultura y la seguridad alimentaria mediante la entrega anual de 500.000 alevines, incluyendo especies autóctonas y exóticas como tilapia.
Educación Ambiental, con trabajos en escuelas, colegios y comunidades organizadas.
Calidad de Agua, que mide periódicamente la salud del embalse, garantizando la materia prima esencial para la generación de energía.
Reservas y Biodiversidad, donde los guardaparques custodian la fauna y flora de las cinco reservas.
Vivero Forestal, que produce anualmente 500.000 plantines de especies nativas.
Gestión de la Energía, que otorga parcelas de eucalipto a los oleros para descomprimir la presión sobre los bosques nativos.
“Trabajamos mancomunadamente. Somos la cara visible de lo que realmente significa Medio Ambiente en la EBY”, resume Alvarenga.
Cazar a los cazadores
La campaña “No a la caza furtiva” nació tras detectar, mediante cámaras trampa la presencia de cazadores armados en las reservas. Se trata de un grupo de unas diez personas, identificadas por vecinos y personal de seguridad. “Encontramos restos de animales, fogatas y hasta huellas. Decidimos entonces cazar a los cazadores”, relata Alvarenga.
El operativo, que contará con apoyo del Departamento de Medio Ambiente de la Policía Nacional (DEBOA) y la Fiscalía, busca establecer controles permanentes y aplicar sanciones ejemplares. “Por más que existan cientos de carpinchos, no se puede tocar ninguno. Una reserva significa respeto”, advierte.
Reintroducción histórica: 40 años después
Uno de los hitos más esperados se concretará el próximo 2 de octubre, cuando la EBY libere especies criadas en cautiverio, marcando la tercera fase de un proceso iniciado hace cuatro décadas con el rescate de fauna previo a la inundación del embalse.
Las especies seleccionadas incluyen ñandúes, ciervos de los pantanos y aguará guazú. Todas pasaron por análisis clínicos y de laboratorio para descartar parásitos o enfermedades que puedan afectar a la biodiversidad ya instalada. “Los animales son preparados en etapas previas para poder adaptarse nuevamente a la vida silvestre. Es un trabajo técnico que involucra a veterinarios, guardaparques y especialistas”, explica Alvarenga.
Paraguay y Argentina, unidos por el yaguareté
Más adelante, Yacyretá enviará dos yaguaretés machos a las reservas del Iberá en Argentina, en el marco de un convenio con la organización Red Wildling. Estos ejemplares formarán parte de un programa de reproducción destinado a fortalecer la población de Panthera onca en la región.
“Paraguay hace eco en el mundo con esta acción. Ninguna otra hidroeléctrica ha entregado ejemplares criados en cautiverio para que otro país los reintroduzca en su hábitat. Es un gesto de cooperación sin precedentes”, resalta Alvarenga.
Además, está prevista la introducción de sangre nueva mediante la llegada de un yaguareté joven descendiente de un macho salvaje de origen brasilero, que se cruzará con hembras locales para asegurar la descendencia y la diversidad genética.
Cuidar la biodiversidad es cuidar el futuro
El jefe ambiental de Yacyretá insiste en que la protección de la biodiversidad trasciende lo animal. “Cuidar los bosques es cuidar el agua, y el agua es la materia prima de la energía. Todo está conectado”, enfatiza.
La combinación de programas productivos, acciones de control contra la caza furtiva y la histórica reintroducción de especies consolidan a Yacyretá como un ejemplo regional de gestión ambiental con responsabilidad social.
“Estamos escribiendo una página nueva en la conservación. La naturaleza no es un recurso infinito: es un legado que debemos entregar fortalecido a las próximas generaciones”, concluye Alvarenga.


