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Una ciudad en el abandono

Mariano Roque Alonso se desarrolla económicamente, pero sus calles y espacios públicos no lo acompañan. Ubicada a 18 kilómetros del centro de Asunció…

| Por La Tribuna

Mariano Roque Alonso se desarrolla económicamente, pero sus calles y espacios públicos no lo acompañan. Ubicada a 18 kilómetros del centro de Asunción y con una población de más de 85.000 habitantes, según el Censo 2022, Mariano Roque Alonso se posiciona como una ciudad en constante crecimiento y prueba de ello es la instalación de numerosas empresas, plantas industriales, puertos, shoppings y un sostenido desarrollo inmobiliario.

Crecimiento económico sin infraestructura

La multiplicación de inversionistas que apuestan a la urbe no se ve acompañada por la infraestructura vial. Un recorrido por algunos de los 17 barrios es suficiente para percatarse del estado de abandono en que se encuentran las calles.

Cráteres y aguas servidas en pleno centro

La calle Boquerón es una de las principales de Mariano Roque Alonso, ya que sobre ella se asientan la Municipalidad, el Hospital Distrital y dos centros educativos públicos, en el barrio Central. Peligrosos baches y líquidos residuales permanecen como testigos inmutables de la dejadez, a pocas cuadras de la comuna local.

La situación se complica aún más en el caso del Hospital Distrital, ubicado sobre Boquerón y Sargento Triay, porque se encuentra prácticamente rodeado de aguas negras que despiden un nauseabundo olor. Para llegar en busca de atención médica, los conductores igualmente deben sortear cráteres en el camino y “rezar para no romperse el cuello o no se quiebre el tren delantero del auto en el trayecto”, relata Fabio Martínez, uno de los frentistas del lugar.

Testimonios de vecinos sobre la insalubridad

Igualmente, tres cuadras detrás de las oficinas de la intendenta Carolina Aranda (PLRA), el panorama es aún peor. Los badenes destrozados en las intersecciones quedan cubiertos por desagües cloacales, constituyéndose en peligrosas trampas para automovilistas y peatones. “Es intransitable e insalubre. Tengo un negocio y llegar a él en días de lluvia es arriesgarse a ser arrastrado por los raudales. Los niños arriesgan sus vidas al tratar de cruzar el agua estancada, las cloacas en las calles”, detalla la profesora Rock Mery Cetrini, quien dirige una academia de artes marciales sobre Nanawa esquina Gondra.

La ciudadana lamenta que constantemente vehículos queden destrozados por los baches en las inmediaciones. “Es una ciudad hermosa en cuanto a calidad de gente y progreso; pero una vergüenza es traer extranjeros de visita”, señala.

Cloaca, basura y hedor en el centro urbano

Sobre la calle Del Carmen, a solo una cuadra de la ruta PY03 (ex Transchaco) y a dos cuadras de la Municipalidad, se encuentra un enorme canal de desagüe de aguas negras a cielo abierto. Como si el hedor no fuera suficiente, se pueden observar bolsas con basura domiciliaria y otros desperdicios a pocos metros de puestos de comida.

“Cloaca pura soportamos, pero qué más podemos hacer. Tenemos que aguantar y esperar que nuestros clientes no se espanten con todo esto”, comenta una frentista que posee un puesto de venta de empanadas en la zona y prefirió no identificarse.

“Maquillaje” y no soluciones de fondo

El pasado 30 de agosto Mariano Roque Alonso cumplió 80 años de aniversario como ciudad. Para la ocasión la intendencia organizó un gran festival en la plaza Libertad, frente a la Municipalidad. “Ahí se apuraron para ‘maquillar’ todos los baches a la redonda, pero con la primera lluvia todos los parches desaparecieron”, denuncia una ciudadana que trata de mantener un salón de belleza sobre Yrendagüe casi Pitiantuta, a metros de una intersección destruida, con cráteres de varios tamaños que sus clientes deben sortear.

“Estamos cansados de las pésimas condiciones de todas las calles y de los abundantes baches dentro de nuestra ciudad. En cada rincón del municipio se pueden observar vías destrozadas que generan daños a vehículos, aumentan la probabilidad de accidente y provocan congestión”, señala Tatiana León, pobladora del barrio San Rafael.

Igualmente, la mujer, que asistió a los festejos por el aniversario, recuerda que el descontento ciudadano es tal que en medio de las celebraciones aparecieron pasacalles en los que se expresaba que “el mejor regalo de aniversario sería la reparación de las calles”.

Comisiones vecinales y autogestión

Ante la urgente necesidad de vías medianamente transitables, vecinos de los barrios Defensores del Chaco y Rosa Mística se organizan para, mediante autogestión, tratar de reparar al menos temporalmente algunos tramos de la avenida General Garay, donde transitar en días de lluvia se torna una odisea.

Por otra parte, algunos frentistas de arterias transversales, mediante polladas y rifas, costean la pavimentación de calles olvidadas por la Comuna. “La municipalidad casi no apoya para el arreglo, solo los vecinos nos movemos para tener al menos dónde caminar en medio del barro cuando llueve”, lamenta Marina Núñez, pobladora de la calle Chaco Boreal.

Lo que dice la intendenta

Al ser abordada por La Tribuna sobre el estado de las calles, la intendenta Carolina Aranda, quien lleva dos periodos consecutivos como jefa de esta comuna, refiere que “es triste nuestra realidad”. “Estamos en momentos en que las calles están totalmente deterioradas”, reconoce.

Asegura que realizan reparaciones a diario y todos los años, pero culpa a las aguas residuales de la resurrección de los baches. “Por eso peleo por el alcantarillado sanitario, para que ya no tengamos aguas vertidas que destruyen las calles a pesar de nuestras reparaciones”, afirma, para luego garantizar que este año habría novedades en torno al proyecto que, según sostiene, será la gran solución para la comunidad.

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